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viernes

Hablando de putas está el tema.


-          Que calor hace, no?
-          Calor tendrías si estuvieses en mi cama.
-          -Claro, si tienes muchas mantas…
Habían pasado así toda la noche, entre pequeñas bromas que no hacían más que subir de todo. Emma ya sabía cómo y dónde acabarían, y se sentía lo suficiente excitada, bebiendo de la copa de él para intentar refrescarse.
-          Acaso no quieres sudar un poco conmigo, preciosa?
-          Corriendo por el parque? Los tacones me lo pondrían difícil, Max.
Con cada baile no evitaban rozarse, haciendo cada vez más tenso el ambiente. Los labios de ella estaban mordidos en el interior, un mordisco por cada vez que se rozaba con Max. Él la agarró por detrás, apartándole el pelo y le besó la nuca, susurrándole al oído después.
-          Acabarás en mi cama, tú misma lo sabes.
Comenzó a meter sus manos bajo la camiseta de tirantes de ella, acariciando su ombligo, mientras Emma posaba su cabeza en el hombro de él pasando con suavidad sus manos por su cuello y sus dientes por su mandíbula.
-          Te meto mano aquí mismo, o nos vamos de una puta vez a mi casa?
-          No me tienes lo suficientemente convencida.
La mano de él subió hasta el borde de su pecho, rozando el pezón por encima del sujetador con el pulgar. Emma se giró de repente, comiéndole la boca para terminar susurrándole que la llevara a su casa.
Salieron apresurados del bar, cogiendo el coche de él y acelerando hacia su piso. Tal cual abrieron la puerta se tiraron uno en brazos del otro. Se quitaron rápidamente los pantalones y la ropa interior, dejando las camisetas, y cogiendo un condón del bolso de Emma, se lo puso y la penetró con fuerza, aguantando su peso mientras la sujetaba contra la pared. Los movimientos eran frenéticos, y los gritos debían de escucharse en todo el edificio. Los gemidos y jadeos acompasaban mientras follaban con rapidez, comiéndose las bocas, mientras se corrían casi a la vez, quedando quietos, pegados y sudorosos. Max se separó de ella un momento, mirándola mientras sonreía con suficiencia.
-          Te dije que acabaríamos follando, Emma.
-          Y creo recordar que me dijiste en la cama, y esto tiene pinta de pared.
Fue recogiendo su ropa del suelo, poniéndose la ropa interior rápidamente. Max pasó su mano por su cintura en un modo posesivo.
-          Vente, y te enseño la cama.
Se colocó bien la camiseta, poniéndose su short mientras él la miraba con la boca abierta. Cuando estaba abrochándoselo, cogió un piti de su bolso, dándole una calada.
-          Cierra la bocaza, o te entrarán moscas.
-          Pero.. que haces tía?
-          Vestirme, no lo ves?
-          Eso no era lo que teníamos previsto.
Emma soltó una carcajada, aguantando el piti en los labios mientras se calzaba sus zapatos de tacón.
-          Habíamos hablado de follar, y hemos follado, hemos tenido un buen polvo rápido. Te pensabas que me quedaría toda la noche a tu gusto? Lo flipas tío.
-          Puta.
Cogió su bolso y se fue hacia la puerta contorneando las caderas mientras le daba un par de caladas al cigarro, y antes de cerrar de un portazo, se giró.
-          Y mi coño lo disfruta. Y al menos ahora no tendré que irme al baño a cascármela para bajar el calentón que te he dejado. Hasta la vista, Max.

4 comentarios:

La sonrisa de Hiperión dijo...

"Acabarás en mi cama, tú misma lo sabes. "

No se que decirte... las cosas siempre acaban en una cama... jajaja

Saludos y un abrazo enorme.

RICARDO MIÑANA dijo...

Hola guapa, bonito blog, preciosa imagen
y atrevido y buen texto.
feliz semana.

la chica de los lacasitos dijo...

ZAS!
las chicas son guerreras.
Putas guerreras, orgullosas...
:)

ast!
MUÁ
bonita

Katherine dijo...

Hostia, y tanto que el coño lo disfruta.