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sábado

No tengo miedo en las noches de tormenta.

Yo siempre tengo quien me abrace por las noches de tormentas. Cuando tú no estás aparece una sombra exactamente igual a ti y me arropa con cuidado, primero la sábana, después la manta, colocándola bien para no hacer de mi cama un desastre, y por último el edredón, poniendo los cojines a mis pies para que no me entre el frío por los huequecitos, como sabes que me gusta, y parece que él también lo sabe. Y sé que en algún momento de la noche se levanta sin hacer ruído, porque a veces me despierto con el ruído del aire contra mi ventana, y ya no está, pero se respira su olor poco nítido cerca de mi, y en el cristal negro de mi pared aparece una sonrisa de gato pillo. Y después ya vuelves tú, con el desayuno hecho, la sonrisa perfecta, y la sombra solo aparece a tus pies.