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domingo

porque ya ni quiero soñar.

desperté, con el pecho arrugado y los sueños flotando, con las ganas que me da la noche de amarte y las mañana de besarte. desperté, con el aroma de tu sonrisa pegado a mi cuello, desperté porque tus besos en sueños no saben a vida y tus abrazos no huelen a todo. dejé que las sensaciones se quedaran, las guardé con cuidado para que no se rompan ni desvanezcan, murmuré al viento quieto lo que tal vez no te haya susurrado a ti nunca, cerré los ojos queriendo vivir, buceé entre mis recuerdos la imagen de no ver nada y sentirte entero. desperté, porque a los sueños pueden joderlos, yo quiero vivir entre tus brazos. 

miércoles

no ser capaz de pensar en nada más que en ti tiene consecuencias;

hacer un par de aviones de papel y escribir en ellos "de aquí a la luna dando un voltio hasta el sol y la vuelta", 
dejando un quiéreme en uno de ellos, 
para a continuación jugar un rato con ellos hasta que terminen alejándose por el viento hasta la carretera, 
quedando los dos muy juntos en la acera, haciéndose compañía. 
¿no te pica la curiosidad por saber si alguien los ha leído? 
y lo más importante ¿sonreiría? 
aunque sonreír tanto como nosotros cuando estamos juntos es jodido. 

viernes

de como la vida si puede ser feliz y sencilla.

El sol por la ventana en un día gris de invierno, las gaviotas volando por su cielo dejando caer sus graznidos sobre las personas que caminan por su suelo, ajenas a las vueltas que pueden dar las cosas en dos segundos. Una camiseta gris como el día tirada en el suelo, una bolsa de gominolas sobre un sofá en un salón, y dos cuerpos tan pegados que podrían confundirse con uno solo. "Y dormíamos tan juntos que amanecíamos siameses" o de esto de cuando las canciones cobran sentido literal. La yema de su dedo índice -con la uña pintada y la sonrisa en la cara- recorriendo el contorno de su oreja, las palabras susurradas lentamente y sin control, el contraluz que provocaba la luz en la ventana contra su piel, y el olor a su piel impregnado en sus sentidos, los escalofríos y cosquilleos al notar su mano deslizarse suavemente por su espalda y su hombro desnudos, las sonrisas temblantes y el corazón hinchado de tanto sentimiento, las piernas entrelazas y las ropas ásperas contra la piel. Unas gaviotas volando por su cielo dejando caer sus graznidos sobre las personas que caminan por su suelo, ajenas a las vueltas que pueden dar las cosas en dos segundos, o de como el quererte se queda corto.

lunes

si llegas al punto sin retorno
de donde no tienes camino ni huellas que retomar
si las sonrisas parecen tu mundo
si las caricias parecen tener sentido
donde el cielo se aclara en la oscuridad
y los besos saben a poco
y los abrazos saben a delicia
siento ser yo quien te diga que te has perdido
que llegaste al punto sin retorno
y vas a sufrir y ser feliz a partes iguales.