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domingo

Sin rosa, porfavor.

- Carlos, que he aprobado el examen, tío, solo es un cinco, pero…
- Lo sabía, sabía que aprobarías enana.

Me abrazó con fuerza, de esa manera que tanto me gustaba a mi. Me levantó un poco del suelo, por lo que tuve que agarrame a él, mientras me reía. Nunca entenderé la fé que tiene en mi, esa fuerza que me da siempre para esforzarme en las cosas e intentar superarlas. Me bajó hasta el suelo, sonriendome con cariño mientras me soltaba, para al final revolverme un poco el pelo. Protesté entre risas, volviendo a colocarme el pelo bien sin dejar de mirarle.

- Fá, estoy orgulloso de ti, pequeña.
- Me dejarás ponerme algo rosa cuando esté contigo, como premio?

Me eché a reir, mientras miraba como ponía los ojos en blanco y suspiraba. Siempre fue muy diferente a mi, solo coincidíamos en la música, la verdad. Pero, el muy tonto hacía tiempo ya que me había ganado completamente, y no podía más que quererlo cada día más. Comenzamos a caminar sin dejar de parlotear, sobre todo en general, con las sonrisas en la cara. Ah, y como premio, un helado de fresa, que para algo es rosa.

1 comentario:

Iria dijo...

Cada vez estás máis tola Fátima..pero esta ben o blog;)
Un bico, quérote!