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viernes

La pequeña está sola.

El pequeño moratón de la mejilla estaba curiosamente tapado con maquillaje, con los ojos bien cargados de sombra negra para que no se notara esa marca. La nuca, dolorida, le impedía mover con facilidad la cabeza, obra del gran golpe que le había dado. Notaba la cabeza como un tambor, haciendo Bum, Bum, Bum, producto de los tirones de pelo que había recibido, y de los gritos que había escuchado. Esta es la tercera vez que le pasa eso por las mañanas, la tercera vez que sale de casa llorando hacia la parada. Aunque, tal cual llega a la parada, activa su sonrisa de pacotilla, que tantas veces la ha salvado de las preguntas. Porque, le da verguenza que sepan que le pegan en su casa.

1 comentario:

Amor se escribe sin hache dijo...

A mi también me daba vergüenza.