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jueves

- Y te lo crees? - Su amiga soltó una carcajada de incredulidad, de esas que no se pueden evitar, pero que si que pueden doler.
- Porque no debería hacerlo? Es que no lo entiendo, joder, no haceis más que hablar de que no debería juntarme con gente así, pero tampoco me decís porqué, y que coño, llega un momento en el que me da la gana de coger y equivocarme ya a propósito. Os creeis que soy una cría, y no lo soy, vale? - Se levantó rápidamente del banco, comenzanco a dar vueltas delante de la parada del autobús.
- Alguna vez has demostrado algo de madurez? Porque vamos, ese no es el caso, y lo sabes.
Ella encaró a su amiga, parándose delante de ella, mientras el sol le iluminaba la cara que la sombra de la marquesina no conseguía tapar. Tenía los brazos cruzados sobre el pecho, tapando el dibujo de Bob Esponja que cubría su camiseta negra, mientras un pié, enfundado en las Adidas blancas nuevas, repiqueteaba en el suelo.
- Que coño estás insinuando, tía? Me vas a venir tu ahora a enseñar madurez, cuando aún no hace mucho te pasaste meses llorando por las esquinas por un puto polvo que te pensaste que era mucho más mientras después te follabas a todos los que podías? Al menos yo tengo las cosas claras, no me comporto como una cría que necesita tener a todo el mundo detrás, y si quiero equivocarme, lo hago, y punto, no me hace falta nadie que me ate con una cuerda y me impida hacer las cosas, y mucho menos necesito que tu jueges a mamás y papás conmigo, tronca.
- Ahora la infantil soy yo? Oh, venga, algo más? Porque si no lo pillas, intento ayudarte a que no seas una idiota integral, pero pareces un puto cactus, pinchando a quien se te acerca. - Su amiga se levantó, pasando a su lado, y alejándose hasta la basura, donde tiró el papel del caramelo que se estaba tomando, caminando despacio para lucir, como siempre, sus piernas desnudas dentro de los shorts negros, pudiendo observar como a un par de tíos que pasaban por allí con sus coches se les caía la baba. - Y sabes que te digo? Que paso de ir contigo, me piro a casa, no tengo ansias por aguantarte.
- Ea, pues adios, no te creas que me haces mucha falta. Ah, llama a Alex, seguramente tendrá ganas de un polvo, y a ti te vendrá bien uno para bajarte la gilipollez, tía.
Se volvió, sentándose otra vez en el banco, mientras veía como su amiga se alejaba por la calla. Se puso los cascos, levantándose para poder introducir su mp4 en los ajustados pitillos vaqueros claro, y espero hasta que vino el autobús, donde, al subir saludó como siempre al conductor, se dijeron un par de frases, y se sentó en su sitio favorito, tatareando la canción que sonaba en su reproductor, cerrando los ojos con el sol acariciandole las mejillas.

2 comentarios:

emillapink dijo...

es mejor la verdad cruda que vivir en mentiras

María dijo...

Ante todo sinceridad jaja :)
Me gusta!

Un beso