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martes

Cenas amargas, o sonrientes.


-          Bienvenidos señores, que desean?
-          Podemos ver la carta?
 El camarero asintió suavemente, acercándole la pequeña carpeta roja que contenía los distintos platos del famoso restaurante Estados de Ánimo.
-          Esta noche tenemos cuatro opciones especiales, pueden tener ustedes un delicioso Dolor con salsa traicionera; también un Felicidad amarga, una Sonrisa con dulce de cariño, y por último podemos ofrecerles un Destino inesperado.
Y en ese momento se fue, dejándoles unos minutos para decidir que querían tomar. Cada uno miraba la carta con la mirada perdida, pensando más en sus problemas que en lo que su estómago podía querer. No podían decidirse, ni entre el Futuro inexistente, ni la Amargura Negra, y ni siquiera el suculento Abrazo Expresivo parecía tentar sus pupilas gustativas. Y al final ella se decidió por un Muerte Inmediata, y su pareja, ese moreno de ojos tristes eligió un Futuras Sonrisas Endulzadas, que ambos degustaron acompañados de un vino Suave mordisco de Soledad.
Y sin embargo, no se sorprendieron de lo que su pareja había pedido, porque eran verdaderos desconocidos para sus sentimientos.

2 comentarios:

La chica de las cien mil caras dijo...

BUO, ME ENCANTÓ!

Personita dijo...

Pero ser desconocido añade más magia. Otro tipo de magia.

:)