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jueves

Reinventarse o morir.

Levantó la vista hacia la vieja habitación. Todavía se podían apreciar los colores gastados de las paredes, junto con los dibujos echos por ella misma a lápiz que no se había tapado con las capas de pintura. Las estanterías resultaban frías así de vacías, sin ningún adorno en sus baldas. Agarró la bolsa de viaje con firmeza y cerró la puerta, bajando las escaleras con cuidado, ya que la bolsa pesaba mucho. Abajo le esperaba su padre, con el resto de maletas y las llaves del coche en la mano, preparado para irse. Se despidió de toda su familia, una despedida pequeñita, tampoco iba a irse al fin del mundo! y se subió al coche sonriendo tristemente. Al llegar a la estación, agarró las maletas y se subió al tren, buscando su asiento. Y dos horas y media después, llegó a su nueva casa, ese pisito pequeño, donde las pinturas no estaban gastadas, y las estanterías estaban por llenar de pequeños nuevos recuerdos.

1 comentario:

Sophie dijo...

Una mudanza... una larga y corta mudanza.
Suena bien.