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martes

Parecía no frenarle ni un terremoto, seguía caminando a pesar de que sus pies estaban molidos por el camino. Apenas se paraba para dormir, y mucho menos para comer o beber algo, seguía con su empeño de seguir adelante, recto, hacia los lados, pero nunca hacia atrás, se negaba hasta a mirar siquiera un centímetro hacia lo que iba dejando atrás. En uno de tantos pueblos que iba encontrando en el camino, una señora mayor, de esas arrugaditas y con cara amable, le cortó el paso con una sola pregunta:
- ¿A donde vas caminante?
- A la búsqueda de la verdad.

1 comentario:

Lara Nidea dijo...

holaaa, muy bonita entrada, bueno, comentarte un blog que tengo con mae:
http://heartsoulanddesire.blogspot.com/
para que si quieres te pases y mires si te gusta y tal.

muaac.