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jueves

Cartas tristes de niñas falsamente sonrientes.

A quien me escuche en estos días, no pido nada fuera de lo normal. No quiero juguetes, ni cosas bonitas, ni ropa, ni nada de eso. Pido menos tiempo en casa, una burbuja en la que refugiarme, o algo parecido. Los gritos no paran, minutos tras minutos y horas tras horas, y así desde siempre, desde que yo lo recuerdo. Tampoco hay diferencia en que sea Navidad, la verdad es que ahora mismo daría igual que fuera Semana Santa, el cumpleaños de alguien, o algún día sin nada de especial. Mis padres no se hablan, y mamá llora, porque las broncas con su madre siempre la dejan sensible y tocada, hundida como el Titanic cada vez. Yo... ya no lloro, hace mucho tiempo que dejé de llorar, creo que últimamente ya no escucho los gritos, desde que recuerdo cosas han estado ahí, por cosas sin sentido, como por haber cambiado de sitio las galletas del desayuno o por no haber cerrado una puerta cuando debía estar cerrada. Realmente quiero que se acaben las Navidades, no quiero tener vacaciones, no me gusta pasar tanto tiempo en casa, ni escucharlos todo el tiempo, no me gusta no poder jugar en casa, ni traer amigas a jugar conmigo, ni ver como mamá llora o como mi padre frunce el ceño ante los ataques histéricos de mi abuela. Y una vez intenté pedirle a Papá Noel que me llevase con él en su trineo durante las vacaciones, que le ayudaría a envolver los regalos de los niños como yo, pero no me hizo caso, y los camellos de los Reyes Magos no quisieron dejarme montar en sus jorobas. 

11 comentarios:

Katua dijo...

si, suele pasar.

Ann dijo...

Jo es precioso! Me encanta el blog
muaa!

Alejandro dijo...

Simplemente increíble. Te sigo porque el blog es ideal.
http://muerdetelacola.blogspot.com

Anairo Draculesti dijo...

Esto es demasiado triste, es la clase de texto que no me esperaba encontrar en épocas tan festivas como estás. Es un realidad terrible la de millones de familias rotas, de esposos a los que los une más el desprecio que el amor y de niños que lloran en silencio.

Besos de neón, muy hermosos tu blog.

Vanity dijo...

Casi me caen las lágrimas al leer este bello texto inocente, sincero...pero entonces he recordado que no tengo sentimientos. Sea como sea, me ha gustado, le mandaré dinero y burbujas gigantes con mi característica filantropía.

Besos,


VD

Charlotte dijo...

INCREÍBLE, como siempre.
A mí tampoco me gusta pasar mucho tiempo en casa, acabo agobiándome y me vuelvo un poco más loca cada día; creo.
Como siempre, me encanta lo que escribes!
muuuack¡

Zai Vélez dijo...

Que triste, yo tambien desearía una burbuja en la cual refugiarme aunque mis navidades no son malas.
Ojala algun dia viva una feliz navidad.

Saludos!

Mariona dijo...

Suele pasar...
Oye, yo quiero ser Poooh... y tener un Tiger.

V o l v e ré.

Ana dijo...

Me he sentido tan identificada con tu texto, yo pase esa época, en la que papa y mama solo se gritan, en la que los momentos son tensos, raros en los que solo tienes ganas de irte de casa durante un buen rato, y liberar tu mente!
Feliz navidad, XOXO

El viejo bahúl dijo...

Eres alucinante... :)
Besitoos!

.A dijo...

yo quiero que papa noel me lleve a nunca jamas..
:)