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Mostrando entradas con la etiqueta Ireland es más fuerte que nadie.. Mostrar todas las entradas
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sábado

Ireland es una leyenda urbana, pero a mi se me dio por creer en ella y en su historia.

Él le había dejado la mayor marca que se podía imaginar, tanto físicamente como psicológica, mucho más que las veces que escribió sobre su cuerpo con tinta permanente que tardaba semanas en irse de su piel. Ireland a veces no sabía que pensar de él, porque un día era el cielo, y al día siguiente parece el infierno en llamas. Sin embargo ni eso le había prevenido para aquel día. Ella, que cuando nació la arroparon con sábanas rociadas de oro, y la vistieron con las mejores telas de la cuidad, tal vez las mejores del mundo y de sus alrededores y durante toda la vida las cosas no cambiaron, y de un día a otro se dio de cuenta que parece ser que el ser humano solo tiene dos opciones, o es totalmente adaptado a lo que desean de él, o su personalidad se vuelca al límite de lo contrario. Y en cuanto le vio perder los papeles por una estúpida norma de protocolo rota, gritándole a los cuatro vientos y rompiendo vasos contra las paredes, decidió que ya bastaba de vidas falsas que no le llevaban a ningún lado. Así que empaquetó sus cosas rápidamente y se perdió en la niebla de la noche para desaparecer como si nunca hubiese estado allí, aunque le dolía en lo más profundo del alma. Y así no dio cuenta del cristal que se alojó en la piel de su brazo, creándole una cicatriz que, jodido es el destino, tenía más forma de su inicial que de cualquier otra cosa. Y en su interior sabía que hacer esto no le servía para nada, que total acabaría de vuelta a todo eso como siempre, que sería el trofeo que él parecía querer enseñar a todo el mundo, y que las cicatrices diarias que él le dejaba no se borrarían nunca más, que la máscara de chica dura que pretendía crear no era más que eso, una estúpida máscara. Pero algún día acabaría todo esto, y pretendía comprar ya la entrada para verlo en primera fila.


PD: Nada, ultimamente no me convence
nada de lo que escribo, en serio. Y prometo 
darle más vida a esto a partir del día 20, 
al fin dejaré de teneros abandonados! :)

martes

Para finales felices, búscate una buena película de Hollywood.

La ciudad explotaba poco a poco, los cristales de las ventanas caían al suelo como si de polvo se tratase, y los edificios se derrumbaban entre grandes estruendos. O eso parecía, porque sus oídos no registraban ningún sonido, ni siquiera el de su propia voz que se escapaba entre sus labios como un aullido tremendo. Pero se sacó la fuerza de voluntad de la manga y se levantó, tambaleante y cojeando, seguramente con el tobillo tocado o esguinzado, algo de eso. Los cadáveres se desperdigaban por todos lados, y no quedaba nadie en los alrededores, normal, ya se habían ido corriendo cuando vieron que las bombas empezaban a caer, se dijo en voz alta, consciente de que nadie le respondería. Y allí estaba el jersey violeta asomando por entre los escombros, con aquella mancha amarilla de cuando se pintara la habitación y acabaran en guerra de las no pacíficas. Corrió como pudo, arañándose los muslos entre los cristales y las piedras, sin pensar en infecciones, ni en caídas ni en heridas. Y si, junto al jersey estaba él, los ojos vidriosos, las manos inmóviles, el corazón fuera del pecho mirándola con ojos de pena. Se tragó las lágrimas como pudo, dio media vuelta, abrazándose el cuerpo con fuerza, y recogió una chaqueta que había en el suelo, manchada de sangre, pero el frío y las ganas de irse no le permitían tener escrúpulos. Y así se fue de la ciudad, buscando algún medio de transporte que le quitase el dolor y le permitiese irse lejos de allí.
- Lo siento, tengo demasiado ego como para pretender afirmar que me importas más tú que yo misma. -Susurró cuando pensó que estaba lo suficientemente lejos de sus preciosos ojos verdes muertos.


PD: Carnet conseguido, más tiempo
libre se avecina, Flaviani vuelve a la
carga.