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lunes

Buah.

- A donde crees que vas?
Lia se dio media vuelta suavemente, parándose justo en la entrada del bosque. No quería enfrentarse a nadie, y menos a él, pero ahora era inevitable.
- No se nota? Me voy.
- No, si la bolsa llena de cosas ya la veo. Pero, a donde vas a ir? Creo que sabes que no aguantarás mucho tiempo más.
Crispó los puños, intentando controlarse, pero, con el siguiente comentario de él, no aguantó más.
- Venga, Lia, que tu y yo sabemos que no podrás irte sin volver a pedirme perdón corriendo a los dos días.
Avanzó hacia él, con el puño cerrado a la altura de su cintura, y, cuando estuvo a su altura, dejó que su mano impactara en la nariz de él, haciendo que retrocediera y la sangre comenzara a manar.
- Bien, Jay, ya tienes un recuerdo mío, así podrás pensar en mi cada vez que te comportes como un gilipollas, que suele ser siempre.
Y se dio media vuelta, adentrándose en el bosque para no volver al pueblo nunca más.