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lunes

Comenzando su historia. Capítulo 1.


La sirena de la ambulancia resonaba en la oscuridad por todo el pueblo al igual que las luces de los coches de policía, mientras los vecinos se arremolinaban en las puertas de sus casas para husmear acerca de lo sucedido. Los perros aullaban nerviosos desde hacía horas, mucho antes de que se presentara en el pueblo el primer coche de policía. Sin poder ver lo que sucedía, los vecinos fueron testigos de cómo las puertas de la ambulancia se cerraban y esta se apresuraba a arrancar e irse de la zona, al mismo tiempo que los ocho policías se juntaban en los alrededores de sus coches, preparándose para comenzar a interrogar a los vecinos en busca de alguna pista de lo que allí había sucedido.
Se agruparon en grupos de dos para recorrer con mayor rapidez las pocas casas que había junto al bosque, pero los interrogatorios no sirvieron de nada. No habían visto nada ni a nadie, y lo único que sabían es que los perros llevaban horas ladrando sin razón aparente. Y los policías subieron a sus coches dejando en el pueblo la noticia de que una joven del pueblo colindante había sido violada y brutalmente apaleada en el bosque. 


Dos días después
Emma Hamelin se despertó aturdida y sin saber donde se encontraba. Al intentar abrir los ojos la poca luz que vislumbró la dejó más aturdida, y el brazo que intentaba alzar para proteger la vista no le respondía a sus peticiones, quedando al lado del costado, donde ella podía notar las sábanas arrugadas bajo su mano, cerrando los dedos con dificultad para agarrarlas.
-          Que me pasa? – intentó pronunciar, pero sus palabras no lograron salir de su boca, porque los labios se negaron a abrirse.
Siguió con sus intentos de abrir los ojos, viendo sombras que parecían pertenecer a una persona, pero antes de poder enfocar la vista, volvió a sumirse en un profundo sueño.
No consiguió abrir los ojos hasta el día siguiente, y solo podía moverse ligeramente,  pero era incapaz de hablar debido a lo seca que parecía tener la garganta y a la poca precisión de las cuerdas vocales a emitir sonidos que no fueran exactamente iguales a gruñidos.  Los médicos se paseaban por su habitación comprobando su estado mientras ella pasaba de estar despierta a volver a caer en la inconsciencia, debido a la medicación. Al día siguiente, unos policías se personaron en la puerta de la habitación acompañados de su médico, mientras ella intentaba tragarse el puré que le habían traído para la comida. Esperaron a que la enfermera terminara de ayudarla a comer y se ausentara de la habitación dejándoles a solas, momento en el cual cada policía se situó a un lado de la cama en donde Emma estaba recostada, y el médico quedó en los pies de la cama.
-          Emma Hamelin, verdad? – Preguntó el policía situado a su derecha con suavidad.
-           Si, ese es mi nombre – Susurró débilmente ella, intentando hacerse entender. – Ustedes saben lo que me ha ocurrido?
-          No recuerda lo que pasó?
-          No soy capaz de recordar nada aparte de haber salido de casa el viernes a la tarde para dirigirme a casa de un conocido, - hizo una pausa para respirar, observando cómo los policías tomaban nota en una pequeña libreta- pero no recuerdo haber llegado a su casa, es como si las cosas se hubiesen borrado.
-          Nadie la ha visto desde ese día a mediodía, cuando la vieron volver a casa después de bajarse de un autobús, supuestamente del trabajo, no es cierto?
Emma asintió con la cabeza, incapaz de pronunciar más palabras, tragando saliva con dificultad, notando la garganta seca.
-          Te encontraron la noche del sábado en el bosque, cerca del pueblo colindante al tuyo. – Comenzó a hablar el médico con voz firme, moviéndose para sentarse en la esquina de la cama, sin dejar de mirarla- Llegaste aquí con síntomas de haber sido violada, y brutamente apaleada. Como sabes tienes las extremidades llenas de magulladuras y débiles, sin embargo no presentas huesos rotos salvo dos dedos de la mano derecha. La mandíbula presentaba síntomas de haber sido golpeada con algún tipo de madera, y tienes marcas de puñetazos en la cara y el pecho,  así como patadas en el costado y en la espalda. Y la razón de que no puedas hablar con fluidez es que presentas síntomas de un intento de asfixia con una cuerda que los sanitarios de la ambulancia encontraron firmemente apretada en tu cuello. Gracias a la suerte, en un par de semanas estarás completamente recuperada, sin necesitar ningún tipo de atención que no sea reposo absoluto.
Los policías la miraban atentamente, esperando que pudiese dar algún tipo de respuesta a todo eso, o pensando que los recuerdos acudirían en tropel a su mente, mientras ella intentaba asimilar lo sucedido. Las lágrimas comenzaron a rodar por sus mejillas mientras veía como los policías y el médico dejaban la habitación, cerrando la puerta para que ella se quedara sola, donde lloró durante toda la noche sin encontrar respuesta en sus recuerdos.

1 comentario:

PateticaEnamorada dijo...

Empieza bien :)
Espero el siguiente capítulo ^^