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lunes

Se sentía como en una peli romántica de esas del cine, en las que todo sale bien, que el beso lo significa todo y nada más importa. Que el mundo sigue rodando pero para ella todo está quieto mientras le besa, como si fuese lo único que Muriel es capaz de hacer en toda su vida. Pero lo que empieza con buen pié, después termina con un suelo inexistente y una caída al vacío inmensa. Porque solo era un beso, de esos que no significaban nada, y las lágrimas él no las ve, ajeno a todo lo que pueda suceder de ella.
Lo siento Muriel, pero tendrás que dejar de ilusionarte.

martes

Y tal vez algún día descubras el porqué.

Si la conocieras dirías que ella es diferente, que Muriel no parece ser como las demás personas. Ella suele caminar por entre las hierbas altas de su patio con el pantalón más corto que tiene en el desordenado armario, para que las puntas de esas hierbas le hagan cosquillas en los muslos y pueda tirarse al suelo a reirse como una niña. También suele encaramarse a lo más alto del tejado de su porche para cantar y ver a los pajaros que la miran desde las copas de los árboles cercanos.Y de noche... De noche no te dejará que la veas, ni que conozcas lo que suele hacer, porque por algo es diferente y no es como las demás personas.

Maldito corazón por querer a quien el cuerpo no desea.

Ella no era en quien pensaba Muriel cuando se masturbaba en la cama por las noches, al lado de su oso Barbe, al contrario, quien ocupaba sus pensamientos en ese momento, y cuyo nombre se ahogaba en sus labios cuando se corría, ese era Mich. Pero esa chica ocupaba los sueños, y a veces… a veces se descubría pensando en cómo sería morder su labio inferior y deslizar la lengua por él mientras lo mantenía entre sus dientes. Y para qué negarlo, en su interior sabía que ella era la única que sabría acariciarla del modo correcto y sostenerla entre sus sábanas en las noches frías.