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Mostrando entradas con la etiqueta Recuerdos de Fá.. Mostrar todas las entradas
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jueves

No tengo ganas de eso.

Extraño el viejo tobogán enorme de metal, del que había que tirarse de pie los primeros los metros porque estaba roto y podrías tener una caída de tres metros. Y también extraño los columpios a juego, aquellos en que tantas veces jugué a volar, con el estómago apoyado en el metal y los brazos extendidos. Y el balancín, la rueda gigante... Hoy he caminado hasta volverme loca, sin pensar, tarareando, y acabé en ese parque. Es nuevo, no me gusta, aunque hayan transcurrido diez años desde que el metal desapareció y tres desde que la madera hizo su aparición, la infancia se resumió en verde, y nada es lo mismo. Ahora solo tienes ganas de sentarte en el elevado y pensar en como eran aquellos días, corriendo entre metal, risas que se escuchaban, no daba igual la edad, cualquiera que pusiera su mirada en aquel trocito escondido, el alma de los niños que no crecían se apoderaba de su voluntad, obligándole al menos a un pequeño vuelo.
Tocará disimular.

domingo

This is my fucking city now.

Es una suerte estar sola en casa en días como estos, sabes? Porque ahora llevo tres horas sin parar de lloriquear. Y te preguntarás que pasa, pero realmente no sé explicartelo. Recuerdas esas veces que de niños nos metíamos debajo de la mesa para no escuchar lo que la profesora decía? Y fingíamos ser adultos. Y ahora es cuando se supone que ya somos adultos, hace años que no nos metemos bajo una mesa para jugar a ser lo que no somos. Las mesas de mi casa están demasiado pequeñas para que yo pueda meterme y dejar fantasear mi mente un rato. Perdón por omitir los temas importantes, me conoces, me gusta hablar, pero sin decir nada. De verdad que echo de menos aquel tiempo, siendo pequeños, con los partidos de futbol, las risas que nos echábamos juntos. Y tú, defendiendome. Hace mucho que nadie me defiende, he aprendido a no necesitarlo, pero no me defiendo tampoco. Cierro los poros de mi piel para que nada de eso me traspase, aunque lo lleve ya adentro. Y ahora necesitaba que me defendieran, pero no sé de qué.
Has tenido miedo al futuro alguna vez? A no saber que hacer, que decir, o no ser capaz de ser aquello que todos esperan que seas? No sé explicarme, llevo así desde que soy pequeña, te acuerdas de cuando no me entendías y yo aún lo empeoraba más dando detalles que no valían para nada? Quiero correr, y desaparecer de todo esto. Irme a algún lugar. Llevarme el dinero en el bolsillo, coger el primer avión que salga del aeropuerto, y crearme un futuro lejos de aquí.
No encajo en ningún lado. No soy el prototipo de niña perfecta, ni siquiera imperfecta. Creo que la fábrica no ha salido bien en cuanto a mi creación se refiere. Soy una pésima hija, una pésima amiga. Nunca estoy cuando me necesitan, nunca sé que hacer, ni que decir. Me refugio en mis problemas y en los de las personas sin dejar salir a mis ojos al mundo real. Es más fácil esconderme detrás de todo y aparecer cual payaso, solo para crear un par de sonrisas. Y el mundo es un gran circo en el que me hayo, sin poder escaparme, porque no sé como. Y quiero irme de tanta falsedad, de tantas cosas que no entiendo ni quiero entender, y de todo eso que me hace daño.
Hace años que no nos encondemos debajo de alguna mesa para jugar a lo que no somos. Pero dime, pequeño, donde podría encontrar una mesa en la cual esconderme y jugar a que no existo?

Please, listening the music.

martes

They.

Hace años que olvidamos las palabras, que se borraron de una mente joven, inexperta. Hace años que nos contentábamos con el balón en nuestro campo, que corríamos como locos, como pequeños que éramos. Hace años que los recuerdos se quedaron atrás, que ya no somos los mismos. Los partidos se agotaron. Las risas ya no aumentan progresivamente al veros, solo es una rutina en la que nos hemos involucrado. Años compartidos, visitas que eran como relámpagos duraderos. Los vaciles que hacíamos entre nosotros, las bromas, los insultos cariñosos, los abrazos que solo vosotros me dábais. Uno en el otro, un dos por uno, dos corazones a los que quería tanto como a mi misma, y que ahora no siento como laten, debido a la distancia que nos absorve en estos dos metros.

























domingo

Revelaciones !

No estoy yo hoy como para ponerme a pensar en juntar unas frases con otras. 
Llevo un par de días fuera de aquí, cerrando los ojos a todo, y.... ¡Que bien me ha sentado eso! Es la segunda resaca que tengo en cuatro días, y como odio -con toda mi alma- las resacas del calimotxo, pero siempre acabo robándole botellas de él a toda la gente que me encuentro. 
La bronca que hubo, estar con la enanita, y ayudarle a sonreir, una de esas sonrisas de pitufa no azul, y después, esos bailes, esos meneos, y esos chistes acerca de las cortinas y cosas varias!
Esas dos chiquillas con las que casi -o sin casi- nunca había hablado, y que son, buá, asi de simple.
Como me ha alegrado ver a mi primo, reirme con él, y que me invitase a algo entre risas. 
- Pasa pa casa, enana!
- Pero que xa teño dezaoito e medio.
- Si, e eu trinta, asique... Pasa pa casa!
Ver también a mis otros primos, reirme un poco con ellos -y decirles que les vería después, aunque al final no fui-. 
Bailar como loca delante de la orquesta, todo lo que echaban, tanto merengues, como David Guetta, como regaetton, y lo mejor mejor? Subirme después a sacarme la foto con Lote, el guitarrista -foto que vereis abajo de todo- y tener su autógrafo :3
También que ese niño guapo me hablase, me preguntase el nombre y todo, y que le he agregado al tuenti -deseadme suerte, porque muero por esos huesos- 
Hablar con ese chico -ERE!- que pensábamos que habíamos perdido, ver que todo con él -con ellos- es casi igual, que podremos tenerle aí para nosotras!
Llamar a mi padre a las siete menos veinte y llegar a casa a las siete, metiendonos en cama a las ocho...
Si, definitivamente, ha sido una buena noche, y se repetirán :3
Pd: Cuando mis neuronas borren el alcohol, volverán las pequeñas historias, perdonad por este pequeño diario!

miércoles

Divagaciones de una tarde de semi verano

101 entradas, como los 101 dálmatas qua hace ya tantos años fui a ver a unos cines con mis padres. Llevo una temporada sin escribir nada que me guste, puede que sea el tiempo, o que sea mi alma, que está apagada o fuera de cobertura. Hae algunos días que solo me apetece tirarme en la hierba al sol y dejar que se me borren todas las ideas, tarareando mis canciones favoritas. Y hoy no es para menos. Hace tres añitos, además creo que a estas horas, que un amigo se fué para siempre, y me ha tocado el día sensible, el día en que no soy capaz de escribir nada más que un Dolor en una página en blanco. Definitivamente, ahora mismo tendría que apagar el reproductor y dejarme de canciones tristes, pero no soy capaz de hacerlo, mi cabeza no asimila esa información. Que manera tan fea de celebrar que 101 entradas han pululado por mi blog, este que abrí a comienzos de este año, deseando que fuese un modo de expresarme, como 101 perritos pequeños y llenos de manchas corriendo por toda tu pantalla cada vez que abres esta dirección. Una vida es poco para mi, reza la canción que escucho. Puede una vida ser suficiente para este blog?
Me encanta divagar, dejar mi mente en blanco y hacer una tormenta de ideas. Hoy ha sido un dia de esos, de recordar, sobre todo, recuerdos que caían como bombas sobre un pueblo. Internet me está enervando, se muere a cada rato, me obliga a configurarlo cada vez, se ha vuelto completamente loco.
Pd: Gracias, por seguir a estos 101 dálmatas que corren por las carreteras mágicas de mi vida.

viernes

Valencia, era... y era.


Alex era… un todo, podríamos decir. Me enamoré, como una niña tonta, como lo que era. Solo era internet, una pantalla y un teclado, pero, mi corazón actuó como una gran venda, y me enamoré. Solo pensaba en irme a Valencia a abrazarle y no soltarle nunca, de la manera que hablábamos cada día los dos juntos. Cada minuto sin hablar con él era como una tortura. Cada minuto en el que hablábamos era como el paraíso. La historia… es muy complicada para contarla. Los involucrados, los involucrados de verdad –que sabrán de esto, y lo leerán- saben que pasó, seguramente mejor que yo, no se cegaron tanto. Fue una confusión de mentiras, y más mentiras. Todo explotó un jueves, lo recuerdo como si fuera ayer. Me dijeron que Alex no existía. Era solo una broma más de alguien que, aburrido en su casa, disfrutaba engañando a quien se dejaba engañar. Apagué el ordenador, y me marché corriendo a mi habitación, usando como pretexto para mis padres sobre mi rápida huida una migraña –puesto que sufro de ellas, que mejor excusa que esa? – y me tiré en cama, agarré el edredón, me enrollé en él, y me dejé deslizar hasta el suelo. Ahí, sin más sonido que el de la ventana que había dejado abierta, lloré como una niña, dejando que las lágrimas me empaparan, y dejando grandes surcos de lápiz de ojos negro en el edredón. Toda esa noche la pasé pegada al móvil, hablando con la gente que realmente existía en mi vida, y llorando, cambiando de posición, del suelo a la ventana, de la ventana a la cama, de la cama al suelo. Era más que una persona, era un verano completo lleno de mentiras, de querer a alguien que no existía, como quien quiere al viento a pesar de que conoce que nunca podrá poseerlo, porque se escapará entre sus dedos. Esa noche, lloré, y al día siguiente después de haber dormido dos horas escasas –gracias al agotamiento, que me hizo cerrar los ojos- fui al instituto con los ojos hinchados, y sin disimularlos con maquillaje. Me pasé el día como tonta, agarrada a mi móvil y a mis cascos, haciendo caso omiso de todo salvo de la música. A partir de ese día, me aparté de la gente que conocía toda la historia, con el pretexto de que todo había cambiado. No, lo que había cambiado era el sentimiento. Lo que tenía era un miedo atroz, porque seguir con esas personas, implicaba recordar una y otra vez –sí, soy una imbécil, lo sé, recordarlo bien-. Tiempo después… esa noche desapareció. Alex volvió, aunque nadie lo supo por mi boca. Un par de noches, un par de horas, y un par de conversaciones. Y aquella noche se borró de mi cabeza, el sentimiento hacia él seguía en mi cabeza, y todo lo que implicaba algo malo sobre él, lo eliminé. Volvió a desaparecer. Me pasé semanas como loca, pensando que había podido suceder para que no estuviera, y ahí volvió a intervenir su amigo, Ángel. Apareció después de otras tantas semanas desaparecido, como si nada hubiese pasado, y yo volví a confiar. Me contó miles de cosas, y me hizo prometer que no diría nada, que no le desvelaría. Y así fue. Mentí a la gente que de aquella confiaba en mi –Imbécil otra vez, lo siento de corazón-. Estuve a su lado, mientras me prometía que, a pesar de que muchas cosas habían sido un juego, que sus supuestos –y míos también- amigos no existían, que solo estaban él, su hermana, y por supuesto, Álex. Seguí a su lado cuando la enfermedad que le atacaba le iba consumiendo, y así, hasta el final, cuando, por arte de magia, apareció él, apareció Alex. Y volví a caer. No le conté a nadie que él volvía a estar en mi vida. Y total para qué? Para la mayor de las mentiras. Lo siento pero, esa sí que no la soporto. Ángel se había muerto, la supuesta enfermedad había acabado con él sin remedio. Y que hice yo? Llorar como una tonta durante dos días, cuando pensaba que nadie me veía. Me traicionaba más el corazón, que los ojos. Todas las mentiras habían girado alrededor de esta, y ahora, yo me creía la más falsa de esas mentiras, con las evidencias delante. Y ahora, meses después, me veo como una completa imbécil, con todas las letras que esa palabra conlleva. Me dejé llevar por alguien que… alardeaba de poder entenderme, que entendía todo lo que tenía que ver conmigo. Todavía sigo con mi corazón dividido, y sé que, si apareciera el nombre de Álex en esa ventanita emergente de mi escritorio, todo se borraría de mi mente como tantas veces, para dar paso a las mentiras. Me considero tonta perdida, porque, por causa de no hacer caso a mi razón, perdí a gente verdaderamente importante –perdón, otra vez- y ahora es imposible recuperarles, aunque les extrañe. Me siento idiota, por confiar tanto, porque, una y otra vez, me dejé llevar por promesas infundadas, sin hacer caso a las evidencias que me confirmaban que nada de eso existía. Casi un año de todo esto, casi un año desde que esto empezó. Y como una idiota, miraré un mapa y veré ese punto de la geografía, y me vendrá el nombre de Alex a la cabeza, como me pasa siempre. Dentro de muchos años, los nombres de amigos se borrarán de mi cabeza, y el suyo seguirá ahí como un recordatorio de lo que siempre quise y es meramente imposible tener. No sé porque hago esto. Tenía la ligera idea –al empezar- que desahogándome de esta manera, conseguiría olvidar durante un rato todo. No, no es así. La verdad, todo sigue igual en mi cabeza. Puedo recordar cada foto, cada frase, cada momento de los pasados durante esa mentira. Dios, pero si puedo recordar hasta la ropa que vestía alguno de esos días, cosas increíble para mi escasa memoria. Y ahora, cosas como estas, solo me hacen pensar que, gracias –o por desgracia- a mi demasiado confiado corazón, y a la manía –asquerosa- de mis ojos, de no hacer caso a lo evidente, no será la primera vez que me engañen tan fácilmente, y que pierda a gente que quería por eso.
De verdad –y esta vez sí- lo siento. Fui una imbécil con gente que no merecía esto. Mentí, y aunque hayan pasado meses de ello, me siento horrible al pensarlo. Lo siento, lo siento, lo siento. Me gustaría retroceder, dar marcha atrás, y dejar de confiar, haceros más caso a vosotras –ya sabéis quienes sois, no pondré un solo nombre-. Siento haber dicho que no sabía nada cuando era partícipe de la mentira sin saberlo, y todo eso. De verdad.
Lo último? Que desearía que mis sentimientos y pensamientos al respecto de esta idea, fuesen como un documento de ordenador. Opciones, borrar, aceptar, vaciar papelera de reciclaje, como haré con este documento si no me atrevo a publicarlo en algún lado para que puedan mirarlo –vosotras, sobre todo-. Odio que la vida no sea un ordenador gigante.
Pero, lo que más odio? Odio –de verdad y de corazón- ser tan confiada, tan estúpida, y tan fácil de manejar.

jueves

Lo viste?

Has visto el mundo como gira? Has visto como cada segundo avanza sin rendición, sin oposición? Como el sol cambia su orientación, como la luna se vuelve opaca y a la vez clara? Bien. Nunca has podido ver eso. Tenemos constancia de ello, pero, nunca podremos ver ese fenómeno, debido a que nunca veremos el mundo girar bajo nuestros pies. Después de eso, crees que algún día podrás ver los sentimientos? Podrás ver cuanto te quiero, cuanto te necesito, cuanto desearía poder tenerte aquí? No, no podrás verlos. Y sabes otra de las razones por las que no podrás? Porque, ni siquieras puedes ver mi cara, como para ver mis sentimientos. Adios a las ilusiones, hace mucho que las he perdido, al menos, contigo. Iré a miles de lugares, acabaré en Madrid, y te buscaré, aún sabiendo que no te encontraré, nunca. Oh si, es la primera vez que, aunque diga nunca, nadie podrá decirme "No digas nunca jamás" porque esta vez es un nunca rotundo. Nunca te veré, nunca te abrazaré, nunca serás para mi. Nunca.

lunes

Carta para quien no está.

Querido J:
Hace mucho que no me paro a hablar contigo. Tres años ya, como ha pasado el tiempo, y que poco esfuerzo he hecho para olvidarme de tus detalles. He visto ayer a tu madre mirando tu foto allí, por eso me he decidido a escribirte. Han pasado tantas cosas en este tiempo que tal vez no te las creas. Recuerdas como te vacilé cuando me dijiste que tendrías un hermano? Yo ahora tengo uno, que tiene un mes. Se llevan unos… cuatro años? Pero tal vez algún día los veas por la calle juntos, o en las fiestas, como estuve yo a tu lado. Oh, dios, me estoy acordando las últimas fiestas contigo, yo a escondidas de mis padres y tu intentando emborracharme. Nunca más he bebido vozka blanco desde ese día, me recuerda muchísimo a ti, pero esque recuerdo que lo pasara fatal después de beberlo, y tu a reírte porque yo no era capaz de aguantarlo. Cada vez que voy al pueblo miro hacia tu casa a ver si te veo, y espero seguir viendo allí tu maldita moto roja, a la que casi no podías subir, como nos habíamos reído aquella noche. Sabes? Este año volverá a haber fiestas en el pueblo, y bueno, me acordaré de todas las que armamos de niños allí. Y, por supuesto, estaré un ratillo en la marquesina donde siempre estábamos, hablando de nuestras mierdas como tontos, lo prometo.
Aún sigo en el instituto, lo puedes crees? Después de que te fueras, repetí cuarto, y ahora, me he vuelto una cabezota de cuidado y he intentado sacar bachiller, pero, bueno, te vas a reír, suspendo todo, asique, quien sabe? Tal vez me quede otro año más aquí. Y, si, la mayoría de los profesores siguen, pero, ahora ya estoy en una edad en la que no puedo vacilar mucho, ya lo sabes. Recuerdas que en segundo, cuando nos tocó juntos en clase, eras tu quien me hacía reir con tus tonterías cuando lloraba por las notas que sacaba? Bien, he dejado de llorar. No te digo que no me siento como una mierda, pero, al menos he dejado de llorar como una enana, tal y como hacía antes. Pero bueno, ya tu sabes, siempre he sido tontina, solo que creo que ahora se me nota más, pero tu shhh eh? :D Que, eso si que es verdad, ahora ando con la cabeza en las nubes más a menudo, y empiezan a utilizar los chistes de rubia conmigo, a pesar de que tu sabes que más morena no puedo ser, como decía la canción que tanto me gustaba aquel año. Y, echo de menos tus vaciles, eras de los pocos que podían meterse conmigo en ese tema y que no me hacía sentirme mal, porque lo tuyo eran las malditas sonrisas de oreja a oreja. Y, he dejado de preocuparme, yo soy como soy, no? Pues el resto, que no mire. No sé, creo que estarás orgulloso de mi por esto.
Ahora que lo pienso, solo tengo un par de fotos tuyas, en el insty, además, y bueno, alguna otra que he podido conseguir robándolas por aí. Pero, las mías me encantan, tu último año en el instituto, en los recreos junto los árboles, todo el grupo junto, tirándonos palomitas a la cabeza entre risas. Me acuerdo de que ese año apareció tu prima, y bueno, me hiciste prometer que siempre la cuidaría, que no la dejaría sola. Bien, he intentado mantenerlo, y, aunque ahora la veo cada vez menos, siempre he estado cuidando de que no sea una cabra loca, como creo que ya sabes que es, en ese sentido no ha cambiado mucho. Pero, una promesa es una promesa, y siempre miraré por ella, lo sabes.
Y, ahora me pongo a pensar en los veranos, sabes? Algunos que tenemos pasado, después de las fiestas, cuando yo me unía a vuestro grupo, aunque casi no me llevaba mucho con vosotros, al no ser de allí, no me tenían en muy buena estima, ya lo sabes, todavía creo que me odian, pero, siempre me aguantaron por ti.
Y, esque hace ya tres años que te fuiste, y, no hago más que admirar las fotos que tus padres preparan cada semana para ti y te las dejan en la tumba, siempre de miles de colores, como a ti te gustarían. Me gustaría poder ir a junto tu madre, darle un abrazo, y decirle que yo te echo de menos, pero, nunca me parece el momento ni el lugar, y así han pasado estos años sin que lo haga. Todavía recuerdo como temblaba el día que pasé con la moto por aquella recta, igual que tu en tus últimos momentos, y casi me pasa eso cada vez que paso por allí. Se me queda la vista fija en tu casa, esperando ver a tu hermano y que el sea como tu, pero, todavía no lo he visto nunca, pero fijo que es igual que tu, con esa sonrisa siempre en la boca y esa cazadora roja que no te la quitabas ni para dormir. Y, no hago más que mirar esa foto, esos diecisiete años que aí se quedaron, que no serán nunca más. Y que coño, te echo muchísimo de menos pequeño, y aunque duelan, no quiero que tus recuerdos y detalles me abandonen nunca. Puede ser que tal vez nunca sepas que esto es para ti, pero, necesitaba escribirte, como si siguieras aquí.
Te quiere, Fá.