Y aunque quiera decir "Ya lo sabes todo/Ya está todo dicho", no es real, nada está dicho y nada se sabe, porque son 365 días que para lo único que han servido ha sido para incrustar una y otra vez tu nombre en mi corazón.
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lunes
De trece a trece, resulta un año.
Enjuagándose las lágrimas, apoyó su espalda contra la pared, y con el rotulador amarillo que algún día le había robado a un amigo, escribió con rapidez el número uno, dibujando después una tarta de cumpleaños, con ese arte especial que hacía que las tartas de dibujo sonrieran con cada trazo, mientras ella esbozaba una pequeña sonrisa triste. Después de eso agarró la tarjeta que tenía encima de la silla, apoyándola en el cojín para escribir con cuidado, y a lápiz, como le gustaba a ella, un par de frases rápidas que en nada podrían describir ese año entero que había pasado, de trece a trece. Se levantó, calzó sus converse y puso su sudadera blanca, y dejó la targeta sobre la mesa, abierta, de tal manera que cualquiera pudiera verla. Le dedicó una sonrisa trémula a esas frases y, conectándo la música, dejó esa habitación para lo que quedaba de día.
sábado
No todos los cuentos son de princesas.
Erase una vez una pequeña niña que estaba perdida. Pero no creas que estaba perdida en un bosque, o en una ciudad inmensa. Esa pequeña estaba perdida en sus propios pensamientos, y en sus sentimientos, que la ahogaban sin compasión. Siempre había sido así, esa niña era muy sensible, aunque se hiciese la fuerte, y siempre dejaba que el más mínimo problema se convirtiera en una montaña. Y un día, así de la nada, apareció ese niño que consiguió borrar la mayoría de sus males. Era un niño alto, moreno y con unos ojos verdes que, de algún modo inexplicable, consiguieron entrar hasta el interior de ella en una sola mirada. Fueron momentos… mágicos. Cada abrazo era un millón de sonrisas para ella, cada beso robado en la mejilla era un escalofrío que le recorría, y que parecía eterno. Él la hacía sentirse bien, tenía el poder de tranquilizarla. Y aunque le llamase pequeña, ella a su lado se sentía enorme, poderosa, bien.
¿Pero cómo alguien como tú puede pasarlo mal el fin de semana que se hace mayor?¿Pero ves esto justo? Porque yo no. No veo justo que alguien como tú, que se merece TODO menos estar mal o que la hagan daño, este así. Mira, la verdad, no sé muy bien que decirte, no es que me dé pereza responder o que me importes poco y no lo vea necesario. Pero tengo un sueño terrible y tengo miedo de responder algo que no te ayude. Porque ese sería el peor castigo para mi, que te dijera algo que te hiciera todo peor. Pero aun ahí ten claro una cosa, NUNCA, lee con atención, Nunca me vas a decepcionar ni me voy alejar de ti. Venga, ¿Cuántas veces te voy a tener que decir que esto es infinito? Que no vamos alejarnos, lo prometo. Si algún día veo que pasa, te juro dejar todo para ir a tu lado y arreglarlo. Gracias por contarme todo, la verdad, quería saberlo, porque al leer me e sentido como si estuviera ahí, en cada momento, mientras te regalaban las orejitas de conejo, o con el champán, o las fotos del ramo de flores o al leer la felicitación. Me e sentido como si hubiera pasado todo este tiempo contigo y hubiera vivido lo que me has escrito a tu lado. Mientras cumplías tus dieciocho años, mientras sonreías o llorabas de felicidad. Y no, no quiero que este puto fin de semana se haya convertido para ti en algo horrible por culpa de un niñato que se a tomado esto como un puto juego más. Tú te mereces mucho más, ¿Por qué? Porque eres de las mejores personas que existen aquí y fuera de aquí. Lo tengo claro. Quiero que sonrías, sin razones, sonríe. Porque acaba de perder a alguien increíble y ya nunca más la va a recuperar porque él es mortal y tú eres mucho más que eso. Sonríe, aunque solo sea por mí, pequeña. Te quiero más que a nada y más que a todo. Siempre.
Pero, los cuentos no tienen un final feliz, aunque así nos lo hagan creer. Los finales existen, los hay mejores o peores, pero nunca felices. Tiempo después de haberse conocido, comenzaron los celos. Ella se mentía a si misma diciendo que lo único que pasaba era que tenía miedo a perder a su amigo, pero era mucho más. Tenía celos del aire que le tocaba, de las sábanas que le arropaban de noche, de toda persona que se le acercase. Poco a poco se alejó de él, porque sabía, en su pequeño interior, que todo se volvería insoportable, que ellos dos no eran más que amigos, casi hermanos, no podían ser nada más. Y si, le perdió. De la peor forma posible. Porque él no se fue de su vida, él sigue aí, esperando siempre por ella. Y todo se ha vuelto una obsesión. La pequeña niña ahora está más perdida que nunca, porque sus sentimientos ya la han ahogado, ya le han hecho perder la razón. No puede alejarse de él, a pesar de sus muchos intentos y de sus muchas lágrimas en noches oscuras.
Joder Fátima, ¿Sigues sin entenderlo? Nunca me vas a perder, pase lo que pase, siempre voy a estar contigo porque te quiero, por encima de todo, de cualquier pero. Te quiero como eres, como me tratas, como me haces sentir. Te quiero, por ser toda tú. Y no quiero que nunca más pidas perdón, nunca y por nada.
Eres una de esas personitas que entran en tu vida por casualidad, por un despiste, sin querer y te ayudan, te aconsejan, te animan y se meten en tu pequeño y quebrado corazón sin más. Fácil de hallar, difícil de conservar. Sé que nos hemos hecho daño, que los dos hemos intentado controlar la vida del otro. Quizá lo mío es egoísmo. No quiero verte mal, no solo por lo mucho que me importas y el asco que me da verte sufrir e intentar disimular que estas bien, cuando no lo estas. También porque sé que si tu estas jodida, yo también lo voy a estar y no quiero rayarme pero no puedo, no puedo ignorar lo que te pasa, no puedo no involucrarme en tus problemas, porque para mí, siempre serán también míos. A eso se le une lo de que te quiero más que nada y tú lo sabes. Sé que es difícil perdonar todas mis cagadas y que hay que tener paciencia para poder aguantarme pero hicimos algo grande juntos, nos hemos querido como nadie y eso nunca cambiara. Porque cada pequeña sonrisita tuya me hace grande, leer cada una de tus palabras siempre es perfecto en cualquier momento o lugar, reírnos por todo y por nada con todas nuestras chorradas me hace olvidarme de cualquier problema y conseguir animarte para mí es un regalo más. Nosotros, los de siempre, no somos los mismos y no estoy feliz por haber perdido lo que antes nos convertía en personas pasotas y fuertes ante todo, pero mi mirada siempre encuentra en ti algo por lo que luchar. Ya no nos salen las sonrisas sin más aunque todo vaya mal y mi corazón, mi corazón ya no está conmigo. Aun así, sigo sonriendo cuando escucho tu nombre por la calle, no por nada en especial, solo porque a nadie se le daba tan bien hacerme sonreír. Tantas veces caemos, nos levantamos y tropezamos de nuevo, pero ahí está esa persona que te coge de la mano, aunque ya lo haya hecho diez mil veces antes, gracias a esa persona intentas ser mejor, esa es la que no siempre valoramos, y cuando se va… es la que echamos de menos y yo voy a echarte de menos cada día que pase y se que tu también lo harás y te pido perdón si alguna vez me olvide de ti o no te escuché cuando lo necesitabas pero no pienso pasarlo mal mas, te lo prometo, no pienso caer nunca vas porque seguiré hacia delante que aún queda demasiado camino por recorrer. Solo te pido que si te vas, te cuides muchísimo y no olvides que aquí te esperara un amigo para y por siempre.
Por haberte conocido ese día, te doy las gracias, por haberme dado tanto, por haber confiado en mí, por fallarte alguna vez y saber perdonarme, te doy las gracias... Por estar conmigo, por sentirte a mi lado, por preocuparte por mí, por pensarme, gracias, por acordarte de mí, por protegerme, por darme calor, por tus abrazos, gracias por tus más de un millón de besos, gracias intentarlo, por confiar, por luchar, por combatir, por tus miedos, por no desconfiar, por aprender, por vivir, por hacer desaparecer mis defectos y hacerme sentir alguien gigante, gracias.
Cuídate, cuida a tu familia, cuida tus estudios, cuida lo que merece la pena, cuida lo que no lo merece, cuida los buenos momentos, y los recuerdos, cuida a todo el que lo necesite, cuida como eres y nunca cambies. Nunca lo pierdas, cuídate.
Relee las dos únicas cartas que conserva de él casi cada noche, mientras se pregunta como pudo llegar a estropearse todo, aunque en su interior sabe que fue culpa suya, tal vez por sentir, o tal vez por callar. Si le preguntas, te dirá que le quiere, pero en realidad, no sabe lo que siente, es tanto lo que ha llegado a sentir, que ahora todos los sentimientos que anidan en su interior no son más que meras sombras, y no llega a distinguir lo real de lo irreal. Pobre niña perdida, que nunca más podrá volver a encontrarse.
Porque los mazapanes parece ser que solo se pueden degustar en navidad.
viernes
De algún modo, nos destruimos mediante nuestras palabras, pero al mismo tiempo buscamos esas palabras para poder estar bien. No soportamos la distancia, pese a estar lo más alejados posibles y no nos soportarnos mutuamente. Buscamos cualquier escusa para echarnos algo a la cara, para discutir y hacernos daño, muchísimo daño. Nos vamos enfadados y volvemos al rato pidiendo perdón y un abrazo, para mostrarnos como cactus que solo han agachado sus espinas unos segundos. Nunca me había imaginado en esta situación. Siempre había escuchado cosas sobre las relaciones imposibles, esas relaciones que terminan destruyendo a alguien
y siempre había pensado que era algo que yo nunca sufriría. Y ahora, sin saber cómo, me veo inmersa en una de ellas. No puedo contigo, no soporto tus bravuconadas, no aguanto tu bordería, el modo chulesco que tienes de dirigirte a mí, no soporto verte con nadie, y no soporto verte solo. Y no puedo alejarme de ti, no puedo quedarme sin tus escasas sonrisas, no consigo irme sin volver a los dos minutos a tu lado, a destruirme poco a poco.
Porque esto es un verdadero ni contigo ni sin ti.
domingo
Él.
Lo encontró en el borde del riachuelo que había cerca de su casa. Estaba sentado sobre aquella roca donde tantos momentos habían compartido, desde donde se habían tirado entre risas al agua. Lo encontró con la música de su móvil encendida, sin los cascos, sonando la última de Green Day. Se quedó un rato en silencio mirándole. Moreno, con sus ojos verdes perdidos entre la vegetación, y sus manos apoyadas en el césped, cerca de sus zapatillas, ya que sus pies estaban reclinados sobre el agua, apenas tocándose. Se acercó lentamente, y al llegar a su altura, acarició su pelo lentamente. Él levantó la mirada hacia ella, y la devolvió a los árboles mientras suspiraba.
- Fá…
- Te echo de menos Adri, vuelve pronto, pequeño.
Se agachó, dándole un ligero beso en la coronilla, deteniéndose un momento a pasar sus dedos por el pelo de él, peinando los rebeldes mechones que no aceptaban su lugar. Se dio media vuelta y comenzó el camino de vuelta a casa, escuchando como la canción anterior terminaba y comenzaba I don´t love you, de My Chemical Brothers, que le hizo esbozar una gran sonrisa mientras retomaba sus pasos.
- Fá…
- Te echo de menos Adri, vuelve pronto, pequeño.
Se agachó, dándole un ligero beso en la coronilla, deteniéndose un momento a pasar sus dedos por el pelo de él, peinando los rebeldes mechones que no aceptaban su lugar. Se dio media vuelta y comenzó el camino de vuelta a casa, escuchando como la canción anterior terminaba y comenzaba I don´t love you, de My Chemical Brothers, que le hizo esbozar una gran sonrisa mientras retomaba sus pasos.
miércoles
I´m so sorry.
Pequeño:
No sé cómo explicarme, porque no sé muy bien que me pasa. He llegado a mis límites en todo esto, mi corazón ya no resiste. Me cuesta respirar, a veces siento que me ahogo. Es increíble lo que los sentimientos pueden llegar a ocasionar. No creo que me entiendas, es más, ni lo intentarás, porque te centrarás en el dolor que te estoy causando con todo esto. Me… he cansado de quererte tanto, de no poder tocarte, de verte con otras. Te quiero tanto que no soporto estar a tu lado, porque eso me mata más. He aguantado demasiado, y no puedo seguir arrastrándome de esta manera, o terminaré ahogada en mis propios sentimientos.
Lo siento por quererte tanto, pequeño.
jueves
Lo viste?
Has visto el mundo como gira? Has visto como cada segundo avanza sin rendición, sin oposición? Como el sol cambia su orientación, como la luna se vuelve opaca y a la vez clara? Bien. Nunca has podido ver eso. Tenemos constancia de ello, pero, nunca podremos ver ese fenómeno, debido a que nunca veremos el mundo girar bajo nuestros pies. Después de eso, crees que algún día podrás ver los sentimientos? Podrás ver cuanto te quiero, cuanto te necesito, cuanto desearía poder tenerte aquí? No, no podrás verlos. Y sabes otra de las razones por las que no podrás? Porque, ni siquieras puedes ver mi cara, como para ver mis sentimientos. Adios a las ilusiones, hace mucho que las he perdido, al menos, contigo. Iré a miles de lugares, acabaré en Madrid, y te buscaré, aún sabiendo que no te encontraré, nunca. Oh si, es la primera vez que, aunque diga nunca, nadie podrá decirme "No digas nunca jamás" porque esta vez es un nunca rotundo. Nunca te veré, nunca te abrazaré, nunca serás para mi. Nunca.
Lo que eres para mi.
Daría lo que pudiese para poder demostrarte lo que estoy a punto de decir. Porque, más vale un echo que mil palabras, no? O al menos, eso suele decir todo el mundo, cosa con la que estoy totalmente en contra, porque, yo me emociono con cada una de tus palabras, y nunca he necesitado algún echo para creerlas. Bueno, miento, últimamente necesitaría muchos echos, pero, también en el infierno quieren agua fría. Me he pasado del tema, vuelvo atrás. Vo a intentar demostrarte con palabras lo que eres para mi, o al menos, con las ideas aproximadas que puedo ofrecerte. No será gran cosa, siempre es mejor alguna otra cosa que escucharme (o leerme) a mi. Pero, solo puedo darte esto, ya que el resto de mi ya es tuyo. No, eso no es lo que quiero demostrar, mis dedos se han vuelto locos en el teclado. Veamos. Sabes lo que son las sensaciones verdad? Como cuando caminas descalzo por el cesped y sientes miles de cosas diferentes con cada pisada? Bien, hemos avanzado un paso! Pues, tu eres una, dos, diez, mil, millones de sensaciones. No hablo de sentimientos, esos los dejo aparcaditos por un momento en el parking de mis ideas. Hablo de sensaciones de esas que es imposible ponerle un nombre, sabes? Pues, eso eres tu. Alguna vez te has despertado de repente a las cinco de la mañana y te has estremecido mientras sonríes sin saber el porqué? Pues, eso eres tu. Oh, y sabes, cuando suena tu canción favorita en el medio de la gente y tus labios comienzan a tararearla? Definitivamente, tu también eres eso. Veamos, que más… Ah, ya recuerdo. Imagínate en la sala del cine, tu solo, viendo una película cualquiera, eso es lo de menos. De repente, una de las escenas te hace cerrar los ojos, o temblar, o gritar, o simplemente, te recuerda a algo. Ai está lo que tu eres. Venga, que puedo poner más! No te creas que te dejaré con estas cuatro cosas nada más, no soy así, y lo sabes, me conoces suficiente para saberlo, nunca me ha gustado dejar las cosas a medias, aunque, siempre lo hago. Mmm, por lo que iba. Que más eres tú? Eres la emoción de mi voz cuando mi padre me abraza, y me muerdo el labio hasta sangrar para que no se me salten las lágrimas. Hasta eso eres tu! Eres cada libro que leo, cada emoción en cada página, cada sentimiento que comparto con sus protagonistas, cada vez que me gustaría estar con ellos y ser testigo de cómo cambian sus vidas, de cómo todo se vuelve totalmente diferente. Si, soy una loca por la lectura, y lo sabes bien, has sido testigo de alguna de mi literatura particular y personal. Eh, que me acabo de dar cuenta, tu también eres eso, eres cada texto y cada palabra que escribo gracias a mis sentimientos y mi imaginación. Y, te voy a contar un pequeño secreto. Eres cada letra del texto que presentaré a un concurso. Si lo gano, serás cada punto de emoción que me recorra, y serás cada letra impresa del libro en donde lo publicarán. Hasta serás el título, la portada, y la foto que tanto me gusta para ese texto! Eso son las emociones. Pero, tu eres mucho más. Hablemos de cosas materiales. Eres, cada canción que habla de dos. Eres cada persona que tiene tu nombre. Eres, esa estación llena de luz y color, llena de regalos y lágrimas, llena de sentimientos, y llena de magia. Y por supuesto, eres cada elemento de esa estación. Eres cada punto de los mapas que veo donde está tu lugar de residencia, cada estrella que dibujo sobre esa comunidad con tu inicial asomándose. Eres.. Eres cada gota de lluvia que me moja, cada rayo de sol que me ilumina. Eres cada brazo que me toca superficialmente, cada abrazo que recibo, cada beso en la mejilla, y ¡cada beso en la nariz! Cada sonrisa que me provocan, y cada sonrisa que logro provocar a gente que me rodea en mi día a día. Eres cada verso del rap que me hace sonreir todo el día, al cual me he enganchado irremediablemente, cambiando de repente toda mi visión, todos mis gustos. Eres cada primera vocal que asoma por las hojas impresas de cualquier lugar. Cada globo que asciende al cielo hasta que se hace imperceptible en tanto inmenso azul. Eres cada foto que tengo en la habitación, y en el movil. Eres la estrella de barro con sonrisa que cuelga de mi pared naranja. Eres cada cazadora o jersey que me aporta una sensación de confort. Hasta eres cada gota de agua que ahora mismo recorre mi pelo! Y si ahora hablamos de sentimientos? Venga, hagamos un poco más largo este intento de demostración. Eres la alegría que me da al ver tus palabras. Eres el cariño que me inunda con cada pequeña demostración de que aún soy algo en tu vida. Eres la tristeza que aparece en cada discursión. La angustia cuando tardas demasiado tiempo en dar señales de vida, porque más de diez horas ya son una eternidad para mi. Eres el dolor que asoma cuando la realidad se apodera de mi y te siento más lejos que nunca. Eres la añoranza que tengo del pasado. La inquietud que me posee cuando me pongo a hacer planes imaginarios contigo. Eres cada sentimiento de triunfo que me recorre cuando alguien me insulta o me menosprecia, porque, antes de que no hablen de ti, es mejor que hablen mal, no lo crees tu así? Podría seguir. Hasta podría copiar frases que me sé de películas, y que tal vez nos pegaran más, como por ejemplo esta. “ Daría cualquier cosa por volver a esos momentos, todo a cambio de un segundo . Quiero volver a esos días donde sólo hacía falta una mirada para hacernos sonreir, donde el tiempo pasaba sin que nos diéramos cuenta y todo lo demás no importaba, solo nosotros. Tienes esa magia en la mirada que me haceno poder mirar a nadie más, esa magia en los labios qu eme hace extrañarlos cuando no los puedo besar, esa magia en las manos que al recorrer mi cuerpo me hacen volar… y es que no hay nada más mágico que un segundo a tu lado, porque magia eres tú. Has amado alguna vez a alguien haste sentir que ya no existes? Hasta el punto en el que ya no te importa lo que pase? Si en algún lugar en un futuro lejano, nos reencontramos en nuestras nuevas vidas, te sonreiré con alegría y recordaré el verano que pasamos bajo los árboles, aprendiendo el uno del otro y creciendo en el amor!” Definitivamente, eres esta frase del Diario de Noah, eres cada momento en el que él le dice estas palabras a ella, bajo la lluvia, en el barco, en la casa, en el porche, en la casa abandonada, en el coche, o en la playa. Eres cada una de las malditas lágrimas que derramo cada vez que veo esa película, cada momento que me sé de memoria y, a pesar de ello, me hace estremecerme. Eres cada escena, cada palabra, cada color que en esa película aparece, y eres cada una de las cosas que siento al verla, si. Y con esto, tal vez no te quede claro nada, pero, que narices, ¡lo intenté! Ahora solo queda esperar que hayas podido entender al menos una mínima parte de lo que eres para mi, de lo que he llegado a sentir cada vez que podía disfrutar de ti. Hace muchísimo tiempo, pero mucho eh? Me dijiste “No sabes que eres toda para mi?”. En ese momento no fui consciente de lo real que se convertiría esa pequeña broma gastada en un día feliz, y, cuando me he dado cuenta, he intentado expresarlo. Por último, eres cada célula de mi cuerpo que se muere de sueño, porque estoy impidiendo que descansen para comunicarme contigo, igual que cada noche. Si, no es la primera vez que intento una cosa así, que intento expresarlo todo a mi manera, en esa manera que solo puedo decir las cosas. Y, no será la última, tenlo por seguro. Y ahora si, ahora ya te dejo seguir con tu vida, ya puedes dejar de escucharme (o leerme) y puedes sonreir.
sábado
Navidad en verano.
En medio de mantas, vapor y letras susurradas entre notas de música, reconozco que todo está mal entre tu yo. Que no veo solución, que todo parece tan negro como esta oscuridad que me rodea. Se han perdido esos abrazos llenos de te quieros volando invisibles, y esos besos cargados de amor diferente. Ya no existen esos secretos desvelados a medianoche, entre velos de algodón. Mírame, y dime qué quieres recuperar todo eso, y miénteme, como todas las veces. Mintámonos. Digamos que todo está bien, que tú estás a mi lado cuando avance y cuando me caiga, que tú serás mi herida y, a la vez, mi cura. Hazme sufrir como solo tú sabes, para después curarme con tus palabras hirientes. De verdad puedes creer que te quiero? Dios, como me río al decir esa palabra relacionada contigo. Ya hace mucho que pasé de quererte. Hace mucho que están tan dentro de mi pecho, que eres como una costilla más, una vena que late siempre en mí. Haces daño, y yo no hago más que desear que me lastimes, que me demuestres como eres. Simplemente, eres mi navidad en verano.
viernes
Wood. In the wood.
El cielo retumbaba entre relámpagos, con los truenos colándose entre la alta música de los cascos. Estaba perdida en el bosque, caminando sin rumbo y sin prestar atención. Observándola, puedes encontrar la decepción en su rostro, joven, pero cansado, de ojos tristes llorosos. Poco a poco siguió caminando, adentrándose más en la profunda oscuridad, intentando escapar y al mismo tiempo intentando encontrarse.
- Fátima! –se escuchó a su espalda, aunque ella, con su música no llega a oírlo.
Aparece entre la maleza un chico, de cara alegre y ojos vivaces, el más claro contrapunto de ella, y comienza a correr hasta alcanzarla, cogiéndole la mano y caminando a su lado.
- A dónde vas pequeña?
- A donde pueda gritar, a donde pueda romper con todo y echar mis recuerdos al viento. A donde las lágrimas se esfumen, donde no haya manera de lastimar y donde las mentiras no existan. Entiéndeme Adrián, tengo que encontrarlo.
- Aquí estoy. Grita, llora, patalea, pero no olvides que ese sitio está entre mis brazos.
Ella se quedó quieta mientras el la abrazaba suavemente, sin pedir nada a cambio. Los sollozos y los pequeños gritos empezaron a oírse por encima de la tormenta, parcialmente acallados en el pecho de él. Horas y horas pasaron en ese bosque, debajo de la lluvia y de los relámpagos, con la fuerte música como un simple susurro, donde las palabras no hacen falta porque entre ellos todo queda en un gesto, en un silencio cómodo y reconfortante. En donde ella había vuelto a encontrar su lugar en el mundo, ese lugar a donde siempre necesitaba regresar cuando las cosas salían mal pero que nunca se atrevía a pedir, y donde el niño de ojos vivaces había vuelto a encontrar a su pequeña niña de ojos tristes.
- Fátima! –se escuchó a su espalda, aunque ella, con su música no llega a oírlo.
Aparece entre la maleza un chico, de cara alegre y ojos vivaces, el más claro contrapunto de ella, y comienza a correr hasta alcanzarla, cogiéndole la mano y caminando a su lado.
- A dónde vas pequeña?
- A donde pueda gritar, a donde pueda romper con todo y echar mis recuerdos al viento. A donde las lágrimas se esfumen, donde no haya manera de lastimar y donde las mentiras no existan. Entiéndeme Adrián, tengo que encontrarlo.
- Aquí estoy. Grita, llora, patalea, pero no olvides que ese sitio está entre mis brazos.
Ella se quedó quieta mientras el la abrazaba suavemente, sin pedir nada a cambio. Los sollozos y los pequeños gritos empezaron a oírse por encima de la tormenta, parcialmente acallados en el pecho de él. Horas y horas pasaron en ese bosque, debajo de la lluvia y de los relámpagos, con la fuerte música como un simple susurro, donde las palabras no hacen falta porque entre ellos todo queda en un gesto, en un silencio cómodo y reconfortante. En donde ella había vuelto a encontrar su lugar en el mundo, ese lugar a donde siempre necesitaba regresar cuando las cosas salían mal pero que nunca se atrevía a pedir, y donde el niño de ojos vivaces había vuelto a encontrar a su pequeña niña de ojos tristes.
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