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jueves
Que no me guardo que te amo.
Dame un beso de pinguino. Nada de besos en la nariz, ni en la mejilla, ni en la boca, ni siquiera de esquimal. ¡Dámelo de pinguino! Es más largo, un beso desde el cuello hasta la mejilla, de esos que hacen estremecer. Y además... ¡Vamos a disfrazarnos! Nos pintamos la cara negra y blanca, y los labios naranjas, y verás que de besitos te daré, hasta quedar irreconocible el color y necesitar irnos afuera, bajo la lluvia, para que las manchas se borren de nuestras caras. Y ya verás, con los restos que queden en tu cara, escribiré te amo despacito sobre tu mejilla, dejando que tu sonrisa me impida escribir.
miércoles
Desde Santiago hasta Cádiz son muchos km de amistad.
Tengo un amigo que es... Buá.
Y creo que eso es todo lo que puedo decir acerca de él, porque no tengo más palabras para descibrir lo que siento por él.
Y creo que eso es todo lo que puedo decir acerca de él, porque no tengo más palabras para descibrir lo que siento por él.
RAFA
jueves
Por y para ti.
La basta extensión de la arena seguía hacia el horizonte hasta casi hacerla llorar, ya que no se veía nada más que azul y ese dorado especial que guardan las playas en pleno reflejo con el sol, sin contar alguna de esas descomunales palmeras que rompían el esquema de equilibrio entre agua y granos de arena. Pasito a pasito se subió a la madera del pequeño y sencillo embarcadero que se tambaleaba cuando una fuerte ola impactaba contra él. Se aproximó al borde con cuidado, con su siempre presente miedo a la profundidad del mar. Cerró los ojos con suavidad, dejando que las plantas de sus pies mantuvieran su cuerpo en el borde, mientras la brisa del mar rodeaba su cuerpo y dejaba volar su pelo como si este fuese libre. Al momento sintió unos brazos rodéandola, acercándola peligrosamente al momento de la caída al mar, mientras escuchaba su risa en sus oídos.
-Rafa, joder, no, para, quitame de aquí, ya.
- Venga amor, que no es para tanto.
Ella se agarró como pudo a él, temblando de miedo, mientras notaba como él se separaba del borde, agarrándola con fuerza y subiéndola en brazos. Agachó la cabeza en el hueco de su cuello, respirando con nerviosismo y sin soltarse, ahora rodeando su cuello con sus brazos, puede ser que hasta le estuviese lastimando, pero él no profirió ninguna queja.
- Como me vuelvas a hacer eso, te mato, lo juro.
- Ya deberías de saber que nunca te dejaré caer, Fá, o me iría yo detrás tuya para salvarte.
Ella sonrío, notando como ya se alejaban del mar, aproximándose a la arena y a esa pequeña cabaña de la que se había enamorado. No sabía ni como había acabado allí con él, pero no se sentía desesperada por volver a la civilización, al contrario, quería quedarse con él allí todo el tiempo que pudiese. La bajó al suelo y se fue a la cabaña despues de haberle dado un pico, dejándola allí otro rato sola en aquella isla que era solo para ellos, volviendo a disfrutar de la sensación del sol acariciandola y confortándola con su calor.
- Eh, grandullona, te vienes a por el biquini, o te tiro al mar con la ropa puesta?
Y sus risas se sintieron en todas partes, llevadas por el viento para esos ocupantes invisibles de su isla desierta, inundando cada uno de esos días que allí pasaron esos dos mejores amigos.
-Rafa, joder, no, para, quitame de aquí, ya.
- Venga amor, que no es para tanto.
Ella se agarró como pudo a él, temblando de miedo, mientras notaba como él se separaba del borde, agarrándola con fuerza y subiéndola en brazos. Agachó la cabeza en el hueco de su cuello, respirando con nerviosismo y sin soltarse, ahora rodeando su cuello con sus brazos, puede ser que hasta le estuviese lastimando, pero él no profirió ninguna queja.
- Como me vuelvas a hacer eso, te mato, lo juro.
- Ya deberías de saber que nunca te dejaré caer, Fá, o me iría yo detrás tuya para salvarte.
Ella sonrío, notando como ya se alejaban del mar, aproximándose a la arena y a esa pequeña cabaña de la que se había enamorado. No sabía ni como había acabado allí con él, pero no se sentía desesperada por volver a la civilización, al contrario, quería quedarse con él allí todo el tiempo que pudiese. La bajó al suelo y se fue a la cabaña despues de haberle dado un pico, dejándola allí otro rato sola en aquella isla que era solo para ellos, volviendo a disfrutar de la sensación del sol acariciandola y confortándola con su calor.
- Eh, grandullona, te vienes a por el biquini, o te tiro al mar con la ropa puesta?
Y sus risas se sintieron en todas partes, llevadas por el viento para esos ocupantes invisibles de su isla desierta, inundando cada uno de esos días que allí pasaron esos dos mejores amigos.
lunes
El circo esconde nuestros secretos.
Somos sombras en un circo de sonrisas. No puedo ser el payaso que ilumine tus ojos con una nariz roja y unos zapatos enormes, mientras hago mi oficio de sonrisas. Soy el mimo que se queda en silencio, esperando un movimiento para poder actuar en lo que se me da mejor, el silencio. Y tú, sin embargo, eres como ese trapecista intrépido al que siempre hay que prestar atención, para que cumpla bien su función y no caiga al suelo junto con sus sentimientos y esperanzas. Y lo haces bien, te mantienes arriba guardando el equilibrio mientras los huracanes arrasan con la carpa de nuestro circo, mientras yo me refugio -otra vez- en el silencio y en la máscara desconocida de no saber que hacer. Porque en realidad, la única sombra soy yo.
Odio estos momentos en los que decepciono a la gente
que más me importa y que menos me merece.
Te amo, mejor amigo, mucho más de lo que nunca pude imaginar
y no te merezco, no soy ni de lejos la colega que te hace falta
porque no puedo darte hechos
y las palabras siempre me faltan cuando las necesitas
Sin embargo, no por eso debes sentirte menos importante,
ya que daría millones para poder estar aí cuando hace falta,
estar, abrazarte, y sonsacarte una sonrisa.
domingo
I can love him forever.
No puedo parar de hablar de él, no puedo parar de dedicarle mi vida, a cada momento. El dicho ese de quien tiene un amigo, tiene un tesoro, esta vez afirmo que es verdad. Y siempre me quedo sin palabras, nunca sé que decir cuando quiero hablar sobre él. Porque mi Rafa lo es todo, en todas las personalidades, nombres, y caras que pueda tener.
miércoles
Sobra decir que te amo?
Cada manecilla del reloj acerca el día del futuro.
Porque ya poco queda, muchísimos segundos,
muchos minutos, muchas horas, algunos días,
pocas semanas, y un par de meses.
Era todo lo que ella necesitaba últimamente. Cada vez que podía hablar con él, se sentía mucho mejor, cosa que casi nadie conseguía últimamente. Era el responsable de la música que ella tenía en el móvil, el responsable de que nunca suelte su pañuelo rosa, ese mismo que lleva desde hace meses siempre atado al cuello.
Nos separan muchos kilómetros,
pero tal vez por eso podemos aguantarnos día a día tan bien,
podemos expresarnos con tanta facilidad.
Ese día saldría corriendo hacia él, abrazándole con toda la fuerza que pudiese. Le daría mil besos, y tal vez se le escaparán un par de lagrimitas, pero de esas lágrimas de emoción, de las que es bonito verlas correr por las mejillas.
Tendré la cámara cargada de sitio libre
para después poder ver tu cara cada día,
en mi móvil, en las paredes de mi habitación,
y quien sabe, tal vez en algun otro rincón.
Y es que cuando ese día se cumpla, Fá será la persona más feliz del mundo, porque será el día que pueda tocar por primera vez a su mejor amigo Rafa, que podrá tenerlo a su lado. Y ya solo por eso, el mundo sonreirá, el sol se alzará en el cielo azul, y las sonrisas se dedicarán a tutiplén.
Porque no hay nadie como tú,
mi pequeño mejor amigo.
lunes
Él.
El mejor amigo que podrías desear.
Se llama Ra. Oh, yo soy Fá. Alguien ha pensado que nuestros nombres conforman su nombre? Bien, habeis llegado al paso al que él y yo ya hemos llegado. Otra cosa más? Oh, déjame pensar... Soy su ratona, aunque nadie entienda esta parte. También soy su Grandullona, cosa de los tres años que nos separan. Pero sabeis? Tres años, entre él y yo, no son nada. Porque, nunca sabré definir a ese enano que me ha robado el corazón tantas veces que ya se lo regalo. Decirle que lo es todo, creo que se me queda muy corto, y, los kilómetros que nos separan, no son nada cuando estamos juntos a nuestra manera. Podría decir tantas, pero tantas frases de las canciones que compartimos, o los títulos, porque no sé como hacemos, cada día nos pasamos una canción, o una frase de alguna. Porque mi pañuelo rosa es la manera de tenerle en cada momento conmigo, y, dentro de poco, será uno blanco el que me haga recordar y seguir soñando.Y, cuantas veces hemos sonreido gracias al otro aunque ese día no deseáramos hacerlo. Creo que es más que nada el saber que le tengo, el que me hace sonreir a cada momento. No soy capaz de escribir una historia con él como hago con tanta otra gente, porque nuestra historia se va escribiendo día a día, no hace falta que me invente un paisaje para ella. Cuantas veces he soñado ya con él? Hablo de soñar, tanto despierta, como dormida. Pagaría millones por poder estar en este momento a su lado. Oh, pero también en el momento siguiente, y asi sucesivamente. Que le quiero más que a nadie? No puedo querer a nadie más, sería meramente imposible, no es cuestión de poner a nadie delante de nadie. Que nunca quise, quiero, ni querré a nadie de la manera en la que le quiero a él? Oh, eso ya es otra cosa, eso ya es decir la verdad más absoluta que hay.
Una vez, en mi libro favorito, pude leer que hay tres tipos de familia:La familia de la que naces.
La familia que nace de ti.
Y la familia que llevas en el corazón.
Le llevo en el corazón? Eso es obvio, ya no es llevarlo, esque ya es de él. Oh, y eso que quiere decir? Si, que es mi familia, uno más de ella, y nunca me arrepentiré por tenerlo en mi vida, porque es lo más grande que me ha pasado. Ah, me olvidaba de las posdatas, ¡ Que cabeza la mía !
Pd: Something always brings me back to you.
Pd2: Aunque no me tengas, sabes que me tienes.
Pd3: ¿Amarte? ¿Yo a ti? ¡No digas tonterías!
Se me queda tan corta esa palabra, que necesitaré inventarme una para ti :)
martes
Como tu y como yo.

Era de noche y allí estaba él, caminando por la cuidad, sin rumbo, con la cabeza en sus pensamientos y en la música que sonaba en sus oídos a través de sus cascos. Llegó hasta el parque, y se sentó en el columpio, balanceándose suavemente, como mecido por el viento, mientras tarareaba por lo bajo su canción preferida, esa canción que compartía con una persona a la que quería.
Un rato después seguía mirando hacia el infinito, hasta que algo llamó su atención. Se levantó, la música seguía sonando en sus oídos, y caminó hasta el balancín. Allí alguien había escrito, apresuradamente, aquella frase tan real, aquel “Aunque no me tengas, sabes que me tienes”. El pudo saber inmediatamente quien la había escrito, aunque fuese irreal, solo un producto de su imaginación. Miró apresuradamente a su alrededor, y, sacudiendo la cabeza, comenzó a pensar que tal vez alguien la había escrito allí por casualidad. Cambió la canción en el mp3, y comenzó a caminar camino a su casa. Iba mirando sin mirar a ninguna parte, caminando casi inconscientemente, hasta que otra vez algo llamó su atención. En aquella pared estaba escrita su frase. Nada tenía sentido. Era su frase, era su “Always something brings me back to you”, era todo lo que el necesitaba para acordarse de ella. Pero era imposible que ella hubiese recorrido miles de km solo para escribir malamente un par de frases.
En las sombras, ella sonreía divertida ante la confusión de su pequeño. No podía quitarle los ojos de encima, tanto tiempo con él en su corazón, al fin tenía la oportunidad de estar junto a él. Habituada a que los separaran miles de km, no se podía creer que solo les separaran unos pocos pasos. Las manos le temblaban, y la saliva había dejado de correr por su garganta. Los nervios y la timidez se apoderaron de ella, y solo cuando él comenzó a caminar otra vez, se atrevió a dar un paso al frente. Le siguió sonriendo toda la calle, sin dejar que él la sorprendiera. Ella se sentía tan pequeña respecto a él, respecto a todo. Había llegado esa misma tarde a la cuidad, y había buscado sin descanso hasta poder encontrarle. Y ahora, le tenía. Al pasar la calle, el giró, y la luna, hasta ahora ocultando sus sombras, reflejó la de ella muy por delante de él. Él giró la cabeza y siguió caminando, haciendo caso omiso. De repente, se paró en seco, dio media vuelta y se quedó mirándola, sin palabras. Se quitó los cascos de los oídos. Ella, armándose de valor, se acercó poco a poco hacia él, sonriendo, y, cuando llegaba a su lado, él la abrazó tan fuerte que la levantó del suelo. No se dijeron nada durante unos instantes, solo se abrazaron, dejando que, meses de vacío por no poder estar juntos, se llenaran en solo unos segundos. Porque en eso radica la amistad, la completa felicidad. Cinco minutos, los más felices de todos, consiguen suplir meses de soledad. En eso radicaba la sonrisa infinita de ella y de él, la ausencia de palabras, la simple emoción del encuentro. La felicidad, no siempre la tenemos al lado, pero siempre la tenemos.
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