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lunes

¿Te arrepientes de las ganas que experimentas cada día?

Las sábanas revueltas con las mantas por los suelos no hacían más que delatar lo que había pasado, y ella vestida con una de las camisetas de él que le llegaban hasta la rodilla y que mantenían su olor, y él sentado en el sofá de la habitación tomando un chocolate caliente mientras la miraba, no negaban nada. Qué más daba si el chocolate estaba caliente o frío, o templado, o con azúcar o sal, si no notaba nada de eso. Lo que más notaba era la sensación de que ella no pertenecía a su habitación ni a su camiseta, que su olor se veía destacable en la estancia, que él no lo merecía, no estaba a la altura de ella. Y cuando ella se sentó en sus rodillas no pudo evitar girar la cara ante el ataque de los labios de ella, que, con un gesto entre risueño y divertido agarró su barbilla, susurrando mientras dejaba sus labios a escasos milímetros de su nariz.
-          Deja de pensar, no hace falta que lo hagas. Quiero amarte.
-          ¿Para qué?
-          Para después amarte más y más.


por el exceso de actualizaciones 
de estos días.

miércoles

Quédate por siempre a mi lado.

- Qué es lo que no borrarías de ti nunca? - le dije con una sonrisa de esas inmensas, que sabía que a él le encantaban.
- Quererte. - y la sonrisa se ensanchó hasta llegar a los límites de mi piel, tapándome con las sábanas para que no me viese la cara de patética enamorada que se me ponía al escuchar cosas como esas.
Me abrazó con fuerza, estrechando mi delgadito cuerpo entre sus brazos y dejando las manos cerca de mis caderas, mientras me iba dando besitos pequeños por donde podía, atrapándome contra él sin la más mínima posibilidad de escapar.
- Pues yo nunca borraría mi capacidad de inventar.
Nos quedamos callados un rato, como uno de esos silencios sepulcrales que a veces se interponen entre la gente, pero un silencio bonito, con los ojos clavados en la mirada del otro.
- Y eso por qué, chiquita? 
- Porque así siempre podría imaginar que tengo más corazones con los que quererte, porque el mío ya está a rebosar de células que te quieren.

jueves

Dime, amor. ¿Qué te trae por mi corazón?

Te he obligado a cerrar los ojos, no me gusta que me veas así. Me he fijado y me has dejado algunas marcas por los hombros, sería lo único que te dejaría ver, pero el resto no, no me gusta que me veas desnuda. Ya sabes, hacer el amor con la luz apagada, con los ojos cerrados, con las vendas volando. Y ahora estás ahí, con los ojos tapados por mis manos, sonriendo mientras me haces cosquillas en la espalda y buscas mis labios con los tuyos. ¿Cómo lo haces? ¿Cómo consigues que me replantee todo lo que pienso, todo lo que quiero? Quiero decir, siempre estás ahí para darle la vuelta a mi mundo, como si de un mundo de papel se tratase.
+ Me gusta que me tapes los ojos, me encanta dibujarte con mis manos en vez de verte con mis ojos.

sábado

Lacito con una c, de corazón. [El mío que ya es tuyo.]

Tengo dos lacitos con dos c colgadas, rosas, y he perdido mucho más, conseguidos con mi ropa interior, y veo como sonríes cuando te lo cuento, tus ojos se abren como si no quisieras perder detalle. Y después... todo se vuelve confuso, pero real, la atracción puesta en el momento, el resto difuminandose, como un cuadro en el que el pintor solo quiere destacar lo esencial, tú y yo. Labio contra labio, y los nervios a flor de piel. Intentando hablar, pero las palabras se olvidan cuando las manos empiezan a volar por los cuerpos, dejándolo todo en susurros sin sentido, que aún maxificaban el momento. Miedo al descontrol, pero ganas de perder el sentido, como si el mundo no fuese mundo si el momento no existiese. Y aquí seguimos, solo en el nerviosismo, dejando tiempo para la siguiente fase, esa de la que tanto miedo tenemos, la fase de enamorarse y no dejar de caer en eso.


lunes

Platón no tenía ni idea de amores.

Yo ando en filosofía, es un coñazo... Que es real, que no. ¿Sabes lo que es real? Lo que yo siento por ti, eso es real. Y la profesora continúa hablando, intentando explicar el tema del día, cuando yo lo que realmente quiero hacer es levantarme y decirle a ella que te quiero, decirselo a los demás, gritarlo y pintarlo por las paredes y por el techo. ¿Por qué no se dan cuenta? Quiero decir, es... Obvio que te quiero, no hay manera de ocultar las sonrisitas tontas que me sacas, como una adolescente en su primer amor. Y ellos ahí, con sus vidas, tan tranquilos, mientras mi garganta me quema por decir que te quiero, que te quiero más de lo que a ellos podría quererles. ¿Acaso eso nos les preocupa?

No me arrepiento de quererte.

Tú... Tú te lo mereces todo, sin excepciones. Te mereces mil sonrisas, mil abrazos, mil te quieros, mil sorpresas, mil palabras, mil sueños, mil mundos imaginados solo para ti, mil momentos, mil puertas que cruzar, mil caminos que recorrer, mil fotografías que capten cada segundo de tu vida, mil notas musicales susurradas a tu oído bajo las estrellas, mil sonrisas de payaso, mil elefantes voladores de grandes orejas, mil noches en un prado cubierto de cariño, mil canciones de amor, mil globos de agua explotando en el cielo, mil lápices dibujando tu sonrisa, mil hombros en los cuales llorar, mil labios que degusten el sabor de los tuyos, mil manos expertas que hagan explotar tu cuerpo de placer en mil éxtasis llenos de morbo, mil árboles de navidad que decorar, mil vendas que cubran tus ojos ante lo malo, mi sentimientos hacia ti, mil trapecistas y funambulistas ejecutando sus trucos en tus venas, mil escaladores por tu pecho, mil caricias en tu cuello, mil gemidos y jadeos de pasión, mil bailes en la pista central, mil viajes a los sueños más profundos, mil deseos que cumplir, mil nubes en el cielo en las que sentarse una tarde de risas, mil cigarros con sabor a alegría que aguantar con tus labios, mil explosiones de color en la pared de tu habitación, mil besos en la nariz, mil lenguas recorriendo los lugares más recónditos de tu cuerpo, mil soplidos que hagan cosquillas en tu alma...

Y yo vengo aquí con las manos vacías, para ofrecerte simplemente mi egoísmo. ¡Eso no es suficiente para mi! Dirás con esos labios que yo ansío. Pero yo te ofrezco el egoísmo de querer ser yo la nota musical con forma de estrella que cumpla cada requisito el resto de días de tu vida.

No quieres del todo a alguien hasta comprobar a que saben sus lágrimas de dolor.

"Si tú estás mal, yo estoy mal.
Si tu lloras, yo lloro.
Y cuando tu sonrías, después sonrío yo."


Te quiero más cuando lloras, cuando estás triste y cuando estás mal. Te quiero con locura cuando siento que me necesitas, que soy algo más que un momento divertido. Y tal vez sea más doloroso quererte que no hacerlo, pero mi corazón se niega a dejarte, quiere permanecer a tu lado aunque duela. Que la única manera de enfadarme es por quererte demasiado, y la única manera de sonreír.... Es que tú existas para mi. A veces debería quererte menos, porque me olvido de como querer a los demás, pero no me arrepiento de las decisiones extrañas de mi corazón, de las sonrisas que me brindas, y de que mi mundo esté boca arriba desde que apareciste como un huracán. ¿Quererte? A veces esa palabra se queda corta, y amplía los kilómetros.

sábado

A veces te quiero demasiado...

Allí, tirado sobre su cama, constituía la mejor vista que jamás había visto, o eso quería creer. Tenía el brazo bajo la almohada, y su respiración movía suavemente el pelo largito que caía graciosamente hasta su nariz. Se sentó en el borde de la cama, con las piernas como un indio, mirándole sonriendo, mientras su mano sostenía la taza de colacao casi frío y unas galletas sumerjidas bajo él, mezclándose con los grumos del cacao.
- Chiquito... -Susurró, provocando que él se moviese, dándose la vuelta y dejándole a la vista su pecho desnudo, salpicado con algo de vello oscuro en el que le encantaba jugetear en las noches más frías del invierno, y también en las calurosas.
- Mmm...? -Refunfuñó el, más un gruñido que una palabra, con los ojos cerrados y cara de dormitón.
Ella bebió un sorbo, y a continuación se inclinó sobre él, dándote un beso en los labios, manchándoselos de chocolate que el se encargó de limpiar con la punta de la lengua, frunciendo su boca en una ligera sonrisa.
- Yo no debería de quererte tanto, porque se me olvida como debo querer a los demás.
Y se acabó el colacao de un sorbo, tragándose también los cachitos de galleta que quedaban en la taza, levantándose con cuidado de la cama, dejando allí su corazón por algunos momentos, y dejándole a él con ganas de comersela a besos.

lunes

Pequeña insensata, que otorga sin saber.

"tu no sabes la falta que me hace un abrazo tuyo, sabes? tener tus brazos a mi alrededor, solo pediría eso, aunque solo fueran dos segundos. y no sé, chiqui, yo estoy dispuesta a arriesgar por todo esto, aunque me raye, aunque me pase el día colgada del teléfono y del ordenata, me da igual, te quiero, y quiero ver a donde lleva todo esto. si tu quieres arriesgar igual, bien, y sino, lo entenderé" 


eh, chiquito, no le rompas el corazón a estas alturas

domingo

L of love.

Perdoname por robarte el corazón, tampoco era mi idea hacerlo. Pero le miré, y estaba ahí solo, sin nadie que lo reclamase, y se moría de pena. Le pedí permiso, y me dejó abrazarlo, mimarlo suavemente. Y el resto... Ya lo sabes tú. Mi corazón decidió que él también quería ser robado, y apareciste tú para mimarlo. Y ahora no sé que hacer, con un corazón que no es mío, pero me pertenece.

sábado

9m, 599km.

- Deberíamos irnos ya, no? Empieza a hacer un poco de...
CLICK. El flash de la cámara rebotó en su perfil, perdiéndose en la casi noche. Pero la foto había salido perfecta, el mar y la arena detrás de él, mientras su mirada se dirigía al infinito y hablaba, y solo ellos dos sabían que esas palabras eran para ella, y el hoyuelito marcándose en su mejilla, como un pequeño crater de la luna. Guardó la cámara en la funda antes de que él quisiera ver la foto, la dejó sobre la roca y se movió hacia él, sentándose en su regazo, agachándo la cara contra su cuello, respirando su olor con suavidad, y susurrando:
- Antes de irnos, cuéntame que feliz eres soñando que tu y yo estamos aquí juntos de verdad.

Cuidado corazón.

Puedo tener miedo a que todo se descontrole y se me escape de las manos. No, no es cierto. Tengo miedo, y tú lo sabes. A que todo salga mal, o a que salga demasiado bien. A que las cosas cambien, porque no pueden seguir así para siempre, no está permitido. Y ahora aquí me ves, tragándome las ganas de besarte solo para tener los ojos abiertos y seguir mirándote.

jueves

You are the only exception.

- ¿Hoy también dormirás conmigo?
+ Claro, como todas las noches, chiquito.
Enganché mis piernas en tu cintura con cuidado, riendo bajito, y me llevaste hacia la cama con firmeza, mientras de cuando en vez acercabas tus labios a los míos, alejándolos cuando por fin se rozaban, hasta que agarré tu nuca y uní nuestros labios con fuerza.
- Vamos pequeña, a dormir.
+ Primero arrópame, sino no tiene gracia.
Me dejaste con cuidado en la cama, riendo mientras yo te empujaba hacia mi para que te acostaras a mi lado, para después taparnos con las sábanas y las mantas, acurrucándonos uno al lado del otro. Dejé mi nariz junto a tu cuello, respirando suavemente contra él sin dejar de sonreir, mientras cerraba los ojos al notar tu mano sobre mi cintura, apretándome aún más contra ti.
- Hay un problema, enana.
+ ¿Que problema? - Susurré con la voz ya casi adormilada, llevando mi mano junto a la tuya y entrelazando los dedos.
- Que te quiero.
+ ¿Y eso es un problema?
- En parte si...
+ ¿Porqué, chiquito?
- Porque la manera de querer es diferente.

You´re more than i can imagine and more than i could never dream about, 
my little love. 
And you can´t love me more than I love you,
this are imposible,
because I love u so much and that just not love, 
because the words disappear and only that I can do are feel.

domingo

No es una canción para corazones rotos. Es para futuros corazones rotos.

Mi nariz ha registrado tu olor otra vez en la almohada, y he vageado más de diez minutos para no levantarme y seguir imaginando que seguías ahí. Creo que habría que parar ya esto, ¿eh?. Me estoy enamorando, el corazón ya está casi perdido en esta guerra invisible, y mi razón me dice que esta almohada, con el paso del tiempo, se convertirá en el mejor y más usado paño de lágrimas. ¿Y sabes que pasó al levantarme? Me encontré tu reloj en la coqueta de mi cuarto. Y si, me lo puse, y no me lo he quitado en todo el día. He suspirado como una adolescente en su primer amor cada vez que lo miraba, porque no hacía más que pensar en tus ojos mirándome y tus labios devorándome. Que no quiero enamorarme. O más bien no quiero saber que ya estoy irremediablemente enamorada.





lunes

Abajo los imbéciles.

- Cuantas veces has soñado con princesas y dragones?
- Nunca las conté. Tú si?
- Tampoco, pero podría ser que fueras un entusiasta de esos cuentos, suelen ser divertidos, y tienen sus momentos bonitos.
- Suelen ser sueños de niñas, no de chicos que piensan en fútbol.
- Antes has dicho que no los habías contado, entonces quiere decir que algunas veces has soñado con dragones y princesas! - Se sentó a horcajadas sobre él, haciéndole cosquillas en el vientre, sin dejar de mirarle, antes de que él agarrase sus manos con firmeza.
- Me has pillado, siempre he querido ser un gran dragón y luchar contra un tonto paladín para quedarme con la princesa.
- Pues hazme el amor, dragón, y después ya no querré irme con ningún imbécil.

sábado


Llevaba HORAS muriéndome de ganas de acercar mis labios a los tuyos y probar tu sabor. Y, sin embargo, a lo máximo que me atrevía era a abrazarte suavemente. Tú tenías una mano en mi cintura, y me acariciabas el pelo, y así estuvimos durante horas, observando a las estrellas y dándole la bienvenida al nuevo día. En ese momento, justo cuando el sol empezó a hacer su aparición, te apartaste de mi, te levantaste, y me tendiste la mano.
- Ven conmigo.
Como no iba a hacerlo? Eras tú quien me lo pedía. Asique agarré tu mano, entrelacé mis dedos con los tuyos, y me dejé llevar, me daba igual a donde, si hacía falta, caminaría hasta el fin del mundo para no tener que separarme de ti.
Y, de repente, vi la ciudad como nunca la había visto. No me había dado cuenta, pero me habías llevado a la roca que te había comentado que observaba desde la ventana de mi cuarto. Y en ese momento, mi corazón saltó, tan alto que temí que se perdiera. Me hiciste sentarme en la roca, te sentaste detrás, y me rodeaste con tus brazos.
- Es sencillamente precioso. Gracias.
Te dije con un hilo de voz, empañada por la emoción.
- Si, la verdad, no hay mejor vista.
Giré la cabeza y me di cuenta que me estabas mirando a mí, con los ojos brillantes. Mi cara comenzó a ponerse roja de la vergüenza, pero no podía apartar mi mirada de tus ojos, no quería. Y en ese momento, acercaste tus labios a los míos, como tantas veces había deseado calladamente, y nuestro primer beso fue tan dulce como lo había pensado. Al cabo de un rato, te separaste, apoyaste tu mejilla en la mía y comenzaste a susurrarme palabras de amor que nunca antes había pensado escuchar.
- Te amo, para siempre.